De la admiración a la rivalidad: cómo Madring escenificó el fin del idilio entre Fernando Alonso y Carlos Sainz
«Yo estoy aquí por este», decía Carlos Sainz señalando a Fernando Alonso ante un público enfervorecido en la Monumental, la icónica curva peraltada de Madring .
Lo hacía minutos antes de que arrancara la carrera que, a la postre, decepcionó y en la que ellos mismos fueron protagonistas por un contacto entre ellos que hizo llevar a esos mismos fans las manos a la cabeza.La entrada del túnel de la polémica curva 5 de Madring fue el escenario del último encontronazo entre dos pilotos que estaban llamados a ser una suerte de padre e hijo deportivo, maestro y aprendiz, rey y heredero.
Es inevitable pensar que sin Alonso no hubiera llegado Sainz a la Fórmula 1 y que la presencia del madrileño en la parrilla también se puede considerar una parte del legado del asturiano .Sainz nunca ha ocultado que se dio cuenta de que quería encaminar su carrera profesional hacia la Fórmula 1 en la visita a Montmeló durante el Gran Premio de España de 2006 , cuando conoció a Alonso.
Aquel encuentro y aquella foto, sacada por el periodista Carlos Miquel, se convirtió en una imagen icónica con la llegada del madrileño a la Fórmula 1 en 2015.
Alonso empezó a ejercer como una suerte de mentor, se les veía juntos en la parrilla y no era extraño que incluso se acompañaran para viajar por los diferentes circuitos del calendario.Veinte años después, también en el Gran Premio de España pero en Madrid, saltaron chispas entre ambos.Antaño, el asturiano era más que un amigo en el hogar del hoy piloto de Williams y de su padre, un Carlos senior que le introdujo incluso en el mundo de los rallies para llegar a debutar en el Dakar.
Poco a poco, conforme la estrella de Alonso se iba convirtiendo en un largo camino hacia lo inevitable y el brillo de Sainz iba creciendo, el trato se ha ido enfriando hasta un trato correcto y respetuoso, pero ni mucho menos íntimo como antes.El origen de la rivalidad: Austin 2016No es extraño que entre dos pilotos de Fórmula 1, como en cualquier deporte, lo que empieza como una relación de admiración se convierta en una rivalidad directa.
Hay infinidad de casos, desde los antiguos Lauda contra Hunt , pasando por el clásico Prost contra Senna o Hamilton contra Alonso o contra Rosberg .
No es nada extraño que dos pilotos, algunos de ellos compañeros, se traten de todo menos de amigos.Si hay que situar un punto de inflexión de la rivalidad entre ambos hay que viajar en el tiempo una década, hasta Estados Unidos en 2016 .
Allí, en el trazado de Austin, un joven Carlos defendía con uñas y dientes el quinto puesto en su Toro Rosso frente a un veterano Alonso en su McLaren.
El asturiano lanzó un ataque al límite por el interior, impactando lateralmente al madrileño y provocándole un pinchazo lento.
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