El ministro de Exteriores comparece hoy para dar cuenta de la relación con Marruecos
José Manuel Albres, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, comparece hoy viernes en el Congreso de los Diputados.
Lo hace a petición propia, aunque la oposición también lo reclamó, para informar sobre la actuación de su departamento en la crisis provocada en Ceuta por la entrada de alrededor de 80.000 inmigrantes desde Marruecos los días 30 y 31 de julio.Durante su comparecencia en la Cámara Baja, Albares deberá rendir cuentas ante los diputados sobre el estado de las relaciones con el Reino de Marruecos, que, desde la llegada al cargo, ha defendido como uno de los pilares de su estrategia en el exterior.
Albares es el miembro de la Ejecutivo que más ocasiones ha repetido las palabras «colaboración» y «cooperación» desde el inicio de la crisis.El ministro, al que algunos en su propio partido acusan de haber estado ausente y al que le reprochan no haber convocado la embajadora marroquí en España ni haber viajado a Rabat, ha manifestado que mantiene una comunicación diaria con su colega marroquí, Nasser Bourita.
A su homólogo le ha agradecido la supuesta colaboración de Rabat para lograr la devolución en apenas 48 horas «de la mayoría de los migrantes que entraron» a Ceuta.Con él al frente de Exteriores, el presidente Pedro Sánchez decidió dar un giro de 180 grados a la postura tradicional de España con el Sáhara occidental.
El presidente, asesorado por Albares, remitió una carta al Rey Mohamed Vl en la que le informaba que España pasaba a apoyar el plan de autonomía marroquí.
Esto ocurrió tras varios desencuentros entre los dos países y otro asalto a Ceuta y Melilla en mayo de 2018.Ese cambio en las relaciones bilaterales y esa supuesta cooperación con el país vecino, han servido de poco teniendo en cuenta como en menos de 24 horas entraron en Ceuta desde Marruecos más de 70.000 inmigrantes, muchos más que en el episodio que tuvo lugar entre el 17 y el 18 de mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas accedieron a España de forma irregular.En aquel momento se atribuyó la invasión al enfado de Rabat por la acogida del líder del Polisario, Brahim Ghali, en un hospital español, para ser tratado de covid.
A aquella crisis le siguió el cese de la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y meses después la modificación por sorpresa de la postura tradicional de España respecto al Sáhara para reconocer el derecho de Marruecos a su soberanía.Albares, como el resto de ministros implicados en la crisis ceutí, había sido citado por el Senado para el 17 de agosto.
Pero siguiendo las directrices de Moncloa, el responsable de la diplomacia española tampoco acudió a la Cámara Alta para comparecer ante los senadores.
A cambio su equipo le puso en su agenda para ese día una visita a las obras en la sede de Casa Asia en Barcelona.
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