La vendimia «bate récord» de adelanto por el calor y con mengua en los kilos de uva
Hasta en la Denominación de Origen Ribera del Duero, una de las que habitualmente comenzaba más tarde la vendimia y donde lo de comenzar a recolectar las uvas no era costumbre hasta la segunda quincena de septiembre, este 2026 s e «han batido todos los récord» con una más que madrugadora campaña.
Es la tónica que impera de forma general entre las DO de Castilla y León, con más o menos días de anticipo.
Y es que mediado agosto, aunque «de forma anecdótica», ya ha habido algún viticultor, con parcelas «viejas» y que busca «vinos muy exclusivos», que ha realizado los primeros trasiegos a la bodega en Ribera del Duero, señala Alberto Tobes, director de Enología y Viticultura del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero.Eso sí, para la generalización de la vendimia aún falta, pero ya dan por seguro que llega «adelantada» por el calor .
Que ese avance en el calendario sea de «ocho días o cuatro» lo determinarán las temperaturas de los próximos días y las lluvias que puedan descargar tras casi tres meses sin recibir una gota y con el viñedo tirando de las reservas del suelo.
Así que están «pendientes del tiempo», confiados en que la bajada del mercurio ayude a una «maduración más lenta» y que el agua caído del cielo en los últimos días también contribuyan.
Eso sí, con los hasta 115 kilómetros que separan un extremo a otro esta DO que incluye parcelas en las provincias de Burgos, Segovia, Soria y Valladolid y altitudes que oscilan de los algo más de 700 a los más de mil metros, no ha sido general, puntualiza Tobes. «¡Sin piedra -en relación al granizo-, por favor!», pide que llegue.
Como en otros años, en Ribera del Duero no hacen estimaciones de cosecha, pero a falta de los últimos días, el peso de los granos sí es «más pequeño» que la media, reconocen, siendo claves las labores de «aclareo» que están realizando algunos cultivadores para que los racimos que queden puedan ganar gramos.Pero para madrugadora, como siempre, la DO Cebreros.
La b enjamina de las figuras de calidad vitivinícola de Castilla y León arrancó los primeros racimos allá por el 1 de agosto.
Con el incendio de Burgohondo (Ávila) todavía echando humo, comenzaba con la blanca Albillo Real una de las vendimias «más complejas».
No en vano, unas 200 de sus 500 hectáreas calificadas están dentro del perímetro del voraz incendio que un mes después de declararse todavía no se ha dado por extinguido.
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