El calvario de vivir junto a las obras del estadio del Getafe: «Llevamos cuatro meses de golpes continuos, tiembla toda la casa»
El estadio Coliseum de Getafe está rodeado de vallas, maquinaria, casetas de obra y restos de materiales.
El polvo presente en la calle de Teresa de Calcuta se mezcla con el olor propio de una obra que avanza, mientras al otro lado de la calle los vecinos cuentan los días para que vuelva el silencio a sus viviendas.
La modernización del estadio comenzó en junio de 2025, sin embargo, los trabajos de demolición y pilotaje de este verano han abierto un nuevo frente de preocupación para los residentes de Getafe Norte , que denuncian meses de ruido, vibraciones y polvo.
Los vecinos temen ahora que esta situación se alargue hasta diciembre de 2027, fecha prevista de finalización de la remodelación y exigen al Ayuntamiento medidas para reducir las molestias.Raquel Sánchez se mudó al barrio en 1998, cuando todavía no se había inaugurado el estadio que tiene enfrente a su domicilio.
Desde los últimos meses, la vecina y su familia sufren el ruido que llega desde la obra situada a unos 100 metros de su hogar.
Según su relato, los golpes de la maquinaria se mezclan con el traqueteo de los camiones, los motores encendidos y las alarmas de los vehículos que maniobran junto a los edificios.
Mantener las ventanas cerradas ayuda a reducir los ruidos, pero no consiguen aislar su vivienda.
El periodo estival coincidió con los trabajos de demolición de una de las tribunas y la fase del llamado pilotaje, para el que se emplea una gran máquina que produce ruidos de alta intensidad. «Llevamos cuatro meses de golpes continuos, tiembla toda la casa», recuerda Raquel.Según los testimonios recogidos, durante el verano, la jornada de las obras comenzaba a las siete de la mañana y se podía extender hasta las siete y media de la tarde.
Raquel indica que esto se debe a que con las olas de calor el Ayuntamiento dio permiso para comenzar la jornada más temprano, lo que no se tradujo en finalizar los trabajos antes.
Además, los vecinos señalan que las labores continúan incluso los domingos por la mañana, lo que hace que no tengan ni un día entero sin obras. «Como si estuviéramos en la guerra», cuenta Raquel sobre el estruendo continuado.
La vecina asegura que prácticamente no hay pausas en el ruido, y que teme que los golpes secos y las vibraciones de la vivienda tengan consecuencias a largo plazo.A los ruidos y movimientos constantes se les sumó la «gran cantidad» de polvo que se acumulaba en las inmediaciones durante las demoliciones del estadio.
La vecina asegura que las partículas entraban en las viviendas y se acumulaban, problema que atribuye al insuficiente riego de los escombros.
Desde la asociación de vecinos afirman que los residentes llamaron a la Policía en varias ocasiones y trasladaron sus quejas al Ayuntamiento, al Getafe C.
F. y a la empresa constructora.
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