Jonathan David, la fe del emigrante convertida en goles
Con Julián Álvarez derruido en el plano emocional y sin chispa futbolística tras su fallido fichaje por el Barcelona, además de los problemas físicos con los que ha convivido Sorloth en la primeras semanas de curso, era una obviedad que el Atlético de Madrid estaba obligado a incorporar alguna pieza más para la parcela atacante.
Una incógnita que se despejó el martes, en las últimas horas del mercado de verano, después de que los rojiblancos alcanzasen un acuerdo con la Juventus por Jonathan David, delantero de 26 años que llega como cedido y con una opción de compra de 25 millones para el próximo curso.
Fue el quinto fichaje colchonero estival tras Cuti Romero (33 millones), Kang-in Lee (35), Hjulmand (40 millones) y Grimaldo (15).
La incorporación, a priori, es una apuesta más que una certeza ya que David, desde su desembarco en Italia el verano pasado, ha sufrido cierto estancamiento: solo ocho goles en en 46 partidos con los de Turín.
Sin embargo, el Atlético tiene fe en el que no hace mucho era uno de los atacantes más prometedores de Europa, cuando maravilló en las filas del Lille francés al sumar 25 dianas, siete de ellas en la Champions League 2024-25.
Unos números a los que se suman su grandes actuaciones con Canadá, país con el que es internacional y en el que lidera la tabla de máximos anotadores de su historia con 39, los tres últimos conseguidos de una tacada ante Qatar en el pasado Mundial.
De hecho, es casi un milagro que el delantero represente al país norteamericano.
Nació en Brooklyn, Nueva York, debido a que sus padres eran inmigrantes haitianos.
Sin embargo, con solo tres meses de vida, la familia se mudó de nuevo a su país de origen, concretamente a la capital, Puerto Príncipe.
Allí, en una de las ciudades con más criminalidad del mundo, el joven David comenzó a jugar al fútbol pese a que su amor por el deporte rey se congeló cuando cumplió los seis años, momento en el que la diáspora volvió a llamar a su puerta.
Como tantos otros caribeños, la familia de David eligió Canadá para encontrar un futuro más prospero y se trasladó a Ottawa.
En el lejano norte, donde el 'soccer' es considerada una disciplina menor, el joven comenzó a iniciarse en el fútbol americano.
No sería hasta los diez años cuando volvería a encontrarse con su gran pasión.
David destacó en el instituto y más tarde en los Ottawa Gloucester Hornets.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Deportes.