Brumas faciales: cuándo hidratan de verdad y cuándo no son mucho más que agua perfumada
Durante unos segundos, pocas cosas parecen funcionar tan bien —y resultar tan refrescantes— como una bruma facial .
La sensación recuerda a la de llegar, en plena ola de calor, a una terraza equipada con nebulizadores de esos que pulverizan microgotas de agua para bajar la temperatura del ambiente y de quienes se sientan bajo ellos.
Sobre el rostro sucede algo parecido: una nube fría alivia el calor, rebaja la tirantez y hace que el maquillaje parezca más fresco.
El gesto resulta especialmente apetecible en verano, en una oficina con el aire acondicionado a tope o después de varias horas dentro de un avión.
La duda llega cuando las gotas desaparecen: ¿la piel está realmente más hidratada o solo acaba de ser mojada? Seguir leyendo
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.