España pisa el acelerador en la carrera espacial: 1.854 millones, cohetes propios y una industria en pleno despegue
Durante décadas, España ha participado en el sector espacial sobre todo como proveedor de componentes: piezas, instrumentos, subsistemas que otros integraban en satélites y cohetes diseñados fuera de sus fronteras.
Ese papel, discreto pero rentable, ha cambiado de escala en 2026.
Por primera vez, España se ha situado como el cuarto mayor contribuyente a los programas de la Agencia Espacial Europea (ESA), después de comprometer 1.854 millones de euros para el periodo 2026-2030, equivalentes al 8,46% de la inversión conjunta de los países miembros.
Es un sector clave para la seguridad, la economía y la transición digital y verde El pasado mes de marzo, el Consejo de Ministros aprobó una inversión de 625 millones de euros que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades canaliza a través de la Agencia Espacial Española (AEE) para reforzar la posición de España en los programas estratégicos de la ESA, según confirma la propia AEE.
La contribución española anual a la ESA pasa así de una media histórica de 300 millones de euros a unos 455 millones al año hasta 2030, con un pico de 625 millones en este ejercicio concreto por el adelanto de compromisos.
La contribución española anual a la ESA será de unos 455 millones al año hasta 2030 Una industria que crece a doble dígito, con nombre y apellidos El respaldo público llega a un sector que ya venía creciendo con fuerza por cuenta propia.
La industria espacial española facturó 1.500 millones de euros en 2025, un crecimiento del 16% respecto al año anterior, según los datos avanzados por la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae).
En 2024 el crecimiento ya había sido del 14,9%, lo que confirma una tendencia sostenida.
Detrás de esas cifras hay empresas concretas que ilustran las distintas piezas del tablero.
PLD Space, fundada en Elche en 2011, aborda el acceso autónomo al espacio, que es una de las capacidades más difíciles de construir.
La compañía cerró el pasado 1 de septiembre la ampliación de su Serie C hasta los 288 millones de euros —con Mitsubishi Electric y la española Cofides como principales inversores—, lo que eleva su financiación acumulada a 488 millones de euros, según ha confirmado la propia empresa.
El presupuesto se destina a industrializar su lanzador orbital Miura 5 y a preparar sus primeras operaciones comerciales, con el objetivo de convertir a España en el décimo país del mundo con capacidad autónoma para poner satélites en órbita.
Pero el mapa industrial español no se agota en los lanzadores.
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