Sandra Moñino, nutricionista: «Es un falso mito que haya que hacer cinco comidas al día. Hay que intentar comer menos, solo lo que tu cuerpo necesita»
Durante años hemos crecido escuchando todo tipo de ideas sobre la salud, la alimentación y el bienestar.
Muchas de estas creencias han pasado de padres a hijos hasta convertirse en verdades absolutas que casi nadie se cuestiona .
Nos hemos acostumbrado a seguir ciertas rutinas simplemente porque «siempre se ha hecho así», convencidos de que estamos cuidando nuestro cuerpo de la mejor manera posible.Sin embargo, que una rutina sea popular no significa que sea la más adecuada para nuestra salud .
Con el paso del tiempo, la ciencia y la experiencia de los propios profesionales han demostrado que varios de estos hábitos pueden no resultar tan beneficiosos como pensábamos.A menudo repetimos conductas de forma automática sin pararnos a analizar si realmente le sientan bien a nuestro organismo o si responden a necesidades reales.
Uno de los ejemplos más claros de estos falsos mitos es la famosa regla de que hay que hacer al menos cinco comidas al día .Nos han repetido hasta el cansancio que comer cada pocas horas es imprescindible para mantener el metabolismo activo y estar sanos.
Pero la nutricionista Sandra Moñino , durante su intervención en el podcast ' Upeka ', defiende que esto no es necesario y que estar continuamente ingiriendo alimentos puede resultar contraproducente para nuestro cuerpo.Un respiro al cuerpoMoñino explica que conoce a muchas personas que, aun comiendo productos muy saludables, pasan la jornada picoteando sin parar.
A veces apetecen unos arándanos y poco después unas nueces, lo que provoca que el organismo no tenga descanso.Según esta nutricionista, al estar haciendo digestiones constantemente, no le dejamos espacio ni tiempo al hígado para que pueda centrarse en sus otras funciones esenciales.Para evitar esta sobrecarga, Sandra Moñino aconseja dejar entre cuatro y cinco horas de separación entre cada comida principal , tiempo en el que sí podemos tomar agua, café o infusiones.
Para aguantar ese intervalo sin pasar hambre, la clave está en hacer comidas realmente saciantes.Además, sugiere ayuno intermitente de doce horas . «Terminar de cenar, por ejemplo, imagínate, a las 21.00 horas e intentar desayunar a las 9.00 del día siguiente, dejar al menos 12 horas de tiempo entre la cena y la primera comida que hacemos al día siguiente», sostiene.«Lo normal y lo que deberíamos intentar es comer menos»Al echar la vista atrás, la especialista recuerda cómo comían nuestras generaciones anteriores. «Lo normal y lo que deberíamos intentar es comer menos.
Mi abuelo me decía que comía cuando había comida, una o dos veces al día.
Y ahora comemos cinco o seis.
Tienes que comer lo que necesitas», asegura, olvidándose de cumplir con un número fijo de ingestas a lo largo de una jornada.
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