Alemania encuentra pruebas de que el Sol puede desatar "superfulguraciones" con la energía de billones de bombas de hidrógeno
Un equipo del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (MPS), en Alemania, ha encontrado nuevas pruebas de que el Sol podría generar superfulguraciones, explosiones de radiación de una energía extraordinariamente superior a las erupciones solares habituales.
El trabajo, publicado el 10 de septiembre de 2026 en Philosophical Transactions of the Royal Society A , estudia hasta dónde podría llegar la actividad de nuestra estrella a partir de la relación entre las manchas solares y la energía liberada durante una fulguración .
Los resultados indican que el Sol reúne, al menos desde el punto de vista físico, las condiciones necesarias para producir uno de estos episodios extremos .
Las superfulguraciones solares pueden liberar una cantidad de energía comparable a la de billones de bombas de hidrógeno y hasta ahora se han observado directamente en estrellas situadas fuera del sistema solar.
El problema para los científicos es que las mediciones detalladas de la actividad solar apenas abarcan unas siete décadas, un intervalo diminuto frente a los aproximadamente 4.600 millones de años de edad del Sol .
Durante ese periodo no se ha registrado ninguna superfulguración, por lo que los investigadores han tenido que buscar indicios indirectos para averiguar si nuestra estrella sería capaz de producirlas.
Una de esas pistas procede precisamente de otras estrellas similares al Sol .
Investigaciones anteriores del MPS determinaron que astros con características comparables pueden experimentar una superfulguración aproximadamente una vez cada 100 años como promedio estadístico.
También existen registros naturales de episodios de intensa actividad solar en la Tierra: determinados árboles, hielos antiguos y otros archivos contienen aumentos extraordinarios de isótopos radiactivos asociados a fuertes bombardeos de partículas solares.
Aun así, esos rastros no permiten demostrar que detrás de aquellas partículas hubiera necesariamente una superfulguración.
Las manchas solares dan una nueva pista Para abordar el problema desde otra perspectiva, el equipo dirigido por Natalie Krivova analizó observaciones obtenidas por el Solar Dynamics Observatory de la NASA entre 2010 y 2016.
Los científicos seleccionaron las 300 fulguraciones más intensas detectadas durante esos años y compararon la energía liberada con el tamaño de la región activa de la que procedía cada una.
Estas zonas presentan campos magnéticos especialmente intensos y complejos y suelen estar asociadas a las manchas solares oscuras que aparecen periódicamente sobre la superficie visible de la estrella.
El análisis permitió establecer una relación estadística entre el tamaño de una región activa y la energía que puede liberar .
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