Paredes, tejados y ventanas: las claves para un aislamiento térmico perfecto en tu casa antes de que bajen las temperaturas
Ahora que estamos a las puertas del otoño es el momento de preparar la casa para el frío que está por llegar. Además de renovar los textiles y de poner a punto el sistema de calefacción, es esencial que te asegures de que tu vivienda cuenta con un buen aislamiento. Será la clave para que tu casa sea confortable y puedas ahorrar en el consumo de energía.
Que tu casa esté bien aislada no tiene que ver únicamente con que las ventanas cierren correctamente, sino con evaluar todos los aspectos que marcan un buen aislamiento. Es la envolvente de la vivienda la que debe estar bien aislada: las paredes, la fachada, la cubierta, el suelo, etc.
Para que los interiores sean confortables desde un punto de vista térmico, tendrás que conseguir que se mantengan cálidos en invierno y frescos en verano. Y, además, de contar con un buen sistema de calefacción y de aire acondicionado, es importante que nuestra casa mantenga la temperatura interior sin que entre el frío o el calor. De conseguirlo dependerá el confort en el hogar y también que no se dispare el consumo.
Por las paredes exteriores, cuando el aislamiento es deficiente, la casa puede perder hasta un 25 % del calor que se genera con el sistema de calefacción. Por eso necesitamos que la fachada de nuestra vivienda esté muy bien aislada si quieres mantener el espacio caliente en invierno , y hay varias formas de conseguirlo.
Si vives en una casa unifamiliar o en el último piso de un edificio, debes saber que por la cubierta puede escaparse el calor que generas en el interior, lo que incidirá directamente en el confort térmico de tu casa.
La cubierta ha de estar bien aislada e impermeabilizada , para evitar que se escape el calor en invierno y el frío en verano, o que se recalienta el interior durante los meses más cálidos cuando le dé el sol. Pide asesoramiento profesional para aislar la cubierta de tu casa. Aunque te parezca una inversión considerable, el resultado merece la pena.
En cuanto al techo de la casa, si es bajo cubierta, también conviene aislarlo adecuadamente. Según el Instituto para la Diversificación de la Energía (IDAE), un techo mal aislado puede dejar escapar hasta un 30% del calor de la casa. Para solucionar el problema, además de aislar la cubierta, puedes colocar un falso techo por el interior e introducir un material aislante.
Otro de los puntos por los que se puede escapar el calor de la calefacción, o el fresco de la climatización, es el suelo. Sobre todo, si vives en un primer piso y debajo tienes un garaje o un sótano. Cuando la vivienda está en las plantas más altas de un edificio y debajo tiene una casa ocupada, el suelo no necesitará tanto aislamiento.
Por el contrario, si debajo hay un espacio que no se calienta, tendrás que asegurarte de aislar muy bien el pavimento, ya que el forjado puede transmitir frío al suelo de tu casa.
Existen distintos materiales con utilidades diversas y características propias que se pueden emplear para mejorar el aislamiento de las diferentes superficies de la vivienda.
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