El museo cordobés, único en el mundo, que cumple 20 años y cuyo arte podría convertirse en Patrimonio Mundial
Córdoba es una caja de sorpresas, uno de esos destinos en el que nada decepciona y en el que callejeando se pueden encontrar espacios verdaderamente especiales e interesantes. Situado en el número 2 de la calle Agrupación de Cofradías, en el trayecto que une la Plaza de las Tendillas con el centro histórico, está precisamente uno de ellos, un museo único en el mundo que muestra la recuperación de las técnicas originales omeyas que se trabajaban sobre la piel para su uso como decoración, la Casa-Museo del Guadamecí Omeya.
La ciudad de Córdoba llegó a ser el centro cultural de la civilización islámica en Occidente cuando esta se instaló en la península ibérica. Fue entonces, durante el siglo X, cuando se empezó a trabajar el cuero creando paneles de piel de carnero ferreteados, dorados y policromados, obras a las que se bautizó como guadamecíes, que plasmaban, principalmente, motivos vegetales y geométricos. Su belleza, artesanía y valor eran tales que no había casa noble en la que no colgara alguna de estas obras. Por desgracia, con el paso del tiempo esta técnica se perdió y las obras fueron poco a poco desapareciendo.
En 1959, Ramón García Romero, natal de este enclave, cumplía 18 años y, tras una infancia en la que ya demostró una especial inquietud hacia el dibujo, las formas y el color, y como un apasionado del mundo de la piel y sus posibilidades como vehículo de arte que era, decidió dedicar su vida a investigar y recuperar la técnica originaria del guadamecí omeya. Este aprendió del maestro Rafael Bernier Soldevilla, quien a mediados del siglo XX ya se había dado cuenta del desconocimiento de los saberes ancestrales sobre la piel y la falta de profesionales que conservaran el oficio.
García Romero dedicaría así el resto de su vida a mantener vivo este arte. Para evitar que todo lo descubierto y aprendido durante tantos años se perdiera, decidió instruir a su sobrino José Carlos Villarejo García , gestor y director actual de la casa-museo, así como artista especializado que ha desarrollado su propia firma en este exquisito arte. Actualmente, él es el único guardián de esta técnica, lo cual pone un gran peso sobre sus hombros. “Es una inmensa responsabilidad histórica, un honor y, al mismo tiempo, una profunda carga emocional", nos dice. "El guadamecí omeya del siglo X no es solo una técnica sobre piel, es el reflejo del esplendor cultural, espiritual y suntuario del Califato de Córdoba. Saber que en mis manos y en mi estudio reside la memoria viva de una de las expresiones artísticas más refinadas de Al-Ándalus me impulsa a trabajar cada día con el máximo rigor, protegiendo este legado para que no vuelva a perderse en el olvido”.
El museo fue fundado en 2006 para proteger esta tradición única en el mundo y permitir a los visitantes descubrir un poco más sobre esta técnica y sobre el cordobán, otra manera de trabajar el cuero.
Visitar la exposición y admirar cada uno de los trabajos que cuelgan de las paredes hace que uno se dé cuenta del trabajo y esfuerzo que conllevan.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.hola.com — el contenido pertenece a Hola!.