Luis Alberto Zamora: «Si vas a un bar y los precios de todas las raciones son entre 10 o 12 euros ya te hace sospechar de que no es comida casera»
El debate sobre la verdadera comida casera en los bares y restaurantes de España ha saltado a la primera línea de la televisión.
El nutricionista Luis Alberto Zamora ha querido dar un poco de luz sobre una de las prácticas más extendidas y menos conocidas por los consumidores en el programa de televisión Y Ahora Sonsoles.
La alerta ha cobrado fuerza tras la publicación de un reciente estudio que revela un dato demoledor para los amantes de la gastronomía tradicional: el 95% de las croquetas que se sirven en los restaurantes de España no son caseras , a pesar de que se anuncien con ese reclamo explícito en la inmensa mayoría de las cartas.Durante su intervención en el programa de Antena 3, el nutricionista advierte de que el uso del término «casero» se ha convertido en una estrategia de marketing consentida debido a un vacío normativo de nuestro ordenamiento jurídico.
Al ser preguntado por Pepa Romero sobre la legalidad de etiquetar un producto industrial como tradicional en los menús, el experto ha sido tajante: no es ilegal porque no existe una definición legal para la palabra «casero» .Cómo detectar comida quinta gamaPara evitar que los comensales sufran este engaño en sus bolsillos, el nutricionista ha expuesto las claves principales para identificar cuándo estamos ante un producto de quinta gama (alimentos que ya vienen cocinados, envasados y listos para servir tras un último calentón rápido).
Entre los productos industriales más habituales que se compran ya preparados en los canales de distribución hostelera, Luis Alberto ha destacado no solo las citadas croquetas , sino también las tortillas de patatas prefabricadas, gran parte de las salsas comerciales, los purés de sobre y múltiples guarniciones de patata o verdura congelada .Existen dos alarmas iniciales infalibles para detectar si algo es casero o no: cartas infinitas con decenas de opciones de carnes y pescados (algo inviable económicamente por la rápida caducidad de 24 a 48 horas de la materia prima fresca en nevera) y el uso abusivo de salsas densas (como estofados o carrilleras) diseñadas de origen para camuflar la falta de frescura y tapar el verdadero sabor del ingrediente principal.Cartas con precios estándarEl precio final que paga el cliente se ha convertido en el indicador definitivo para desenmascarar el fraude .
El nutricionista insiste en que si todos los platos valen lo mismo, quiere decir que la cocina funciona simplemente como un centro de bolsas de congelados:Tarifas planas: raciones de carne, pescado o verdura fijadas de forma idéntica entre los 10 y los 12 euros de media.
Falta de oscilación: el pescado fresco varía diariamente de precio en lonja; si el plato de la carta nunca cambia de valor, procede de un proveedor industrializado.
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