El Pabellón Real supera el calvario burocrático y encara las obras para 2027
El proyecto estrella de la Sevilla del Centenario de la Exposición Iberoamericana de 1929 ha superado el último escollo.
Tras un tortuoso calvario administrativo que amenazaba con dejar bloqueada la gran apuesta patrimonial de la ciudad en la Plaza de América, el Ayuntamiento de Sevilla ha logrado salvar los muebles cuando se agotaba el margen de maniobra.
Al cierre del plazo de licitación, fijado ayer lunes, cuatro empresas constructoras han presentado sus ofertas para ejecutar las obras de adaptación interior del Pabellón Real.
Salvo imprevisto mayor en la mesa de contratación, el Consistorio adjudicará los trabajos en los próximos meses para arrancar las obras en 2027 y culminarlas justo a tiempo en 2029.La respuesta del sector privado despeja la que era, a todas luces, la última oportunidad para rescatar una actuación que ha tenido que sortear una carrera de obstáculos.
La intervención para adecuar el interior del monumento diseñado por Aníbal González en 1916 y convertirlo en el centro expositivo de la arquitectura regionalista, y sobre la propia figura del arquitecto, ha sufrido un encarecimiento desorbitado.
Redactado inicialmente en 2022 con una valoración de 3,3 millones de euros, el presupuesto se ha visto multiplicado en casi un 80% hasta alcanzar los 5,97 millones de euros (IVA incluido).
El encarecimiento de las materias primas y la inflación técnica obligaron a la Gerencia de Urbanismo a actualizar los precios a la baja inflación real del sector, un ajuste indispensable que provocó que el pasado mes de febrero la anterior licitación quedase desierta al no acudir ningún licitador por falta de margen económico.Un auténtico vía crucisLa historia reciente de la adaptación interior del Pabellón Real es el relato de una odisea burocrática y financiera que amenazó seriamente con dejar a la ciudad sin el proyecto clave a nivel cultural de cara a la efeméride de 2029.
La idea comenzó a esbozarla Juan Ignacio Zoido en 2011 y la desarrolló Espadas posteriormente, que fue el alcalde que restauró la parte exterior del edificio.
Sin embargo, la reconversión como museo del Regionalismo se ha visto frenada por multitud de imprevistos.
Al coste de los materiales de construcción, que hizo saltar por los aires las estimaciones iniciales, se sumó el desaire del Ministerio de Cultura.
El Gobierno central denegó la subvención de 2,7 millones de euros que el Ayuntamiento había solicitado a través del programa del 2% Cultural para cofinanciar la obra.
Un rechazo estatal que obligó a las arcas municipales a asumir íntegramente a pulmón una inversión que, con la actualización de precios, roza los seis millones de euros.A este revés económico hubo que añadir las demoras administrativas.
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