El boom de los centros de datos se enfría en la incertidumbre regulatoria
España se ha convertido en el último lustro en un destino atractivo para la inversión en centros de datos.
Se debe a varias razones, como una posición geográfica privilegiada, una elevada disponibilidad de energía renovable, buena conectividad internacional, suelo, talento y un mercado digital en crecimiento. «Son ventajas que durante los últimos años nos han permitido empezar a competir de verdad con los grandes polos europeos», destacan desde la Asociación Española de Data Centers, Spain DC.
Unas ventajas que no bastan por sí solas ya que la inversión también necesita algo que ahora está fallando: un marco regulatorio estable y competitivo.El Gobierno español plantea impulsar los centros de datos sostenibles, eficientes y soberanos y para ello ha lanzado el borrador de un Real Decreto que endurece significativamente las exigencias de los mismos.
En consulta pública hasta el 10 de septiembre, su propuesta ha generado una gran polémica.
Entre otros requisitos, plantea que el 80% de la energía utilizada por estas instalaciones sea renovable minuto a minuto.
También incluye distintas exigencias en materia de ciberseguridad y soberanía digital, como que el operador de la infraestructura esté establecido en la Unión Europea (UE).Begoña Villacís, directora ejecutiva de SpainDC, alerta del enorme impacto que puede tener el nuevo marco regulatorio, que de aprobarse en los términos presentados por el Gobierno, sería el «más restrictivo de la Unión Europea para estas infraestructuras, precisamente cuando otros países están compitiendo por atraer inversión digital».
Recuerda que España no compite consigo misma, lo hace con Francia, Italia, Portugal y otros mercados comunitarios; la inversión que no se hace en España no desaparece, se va a otro lugar. «Y esto no es una hipótesis, ya nos consta que hay compañías revisando planes y valorando otras localizaciones europeas para desarrollar nuevos proyectos e inversiones», lamenta.
Cree precisamente que es ahí donde está la gran contradicción, «si queremos más soberanía e independencia digital, no tiene sentido aprobar unas reglas que pueden provocar que inversión y capacidad de cómputo terminen localizándose fuera de nuestro país».
A partir del conocimiento del mercado que tiene Spain DC y de la experiencia directa en estas inversiones, «el texto puede poner en riesgo entre el 80% y el 90% de la nueva inversión susceptible de elegir España como destino».DificultadesCabe recordar que el informe anual de Spain DC cifra en 66.900 millones de inversión directa e indirecta acumulada entre 2026 y 2030 en un escenario de continuidad.
Madrid sigue siendo el principal polo español, con Cataluña como segundo gran mercado, mientras Aragón está creciendo con enorme fuerza.
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