Un dúplex de 160 m² con una idea que muchas familias querrán copiar: padres abajo e hijos arriba
Reformar una vivienda familiar no consiste solo en tirar tabiques. Lo importante es que la casa acompañe el ritmo de quienes viven en ella. En este dúplex de 160 m² en Barcelona, Pia Capdevila replanteó por completo la distribución, reservando la planta principal para la vida social y el descanso de los padres y dejando que la buhardilla se convierta en el territorio de los hijos.
Pero no solo esos fueron los objetivos de la interiorista, quien también aplicó los cambios necesarios para ganar orden, luz y sensación de amplitud sin renunciar a espacios con personalidad. Así, lo que antes era una casa muy compartimentada ha dejado paso a una vivienda más conectada. Abajo, l a cocina, el comedor y el salón forman ahora jun solo espacio que se abre hacia la terraza , así como la zona de descanso de los padres. ¿ Y arriba? Territorio infantil , donde los niños cuentan con dormitorios, baño, estudio y una zona flexible para jugar o relajarse. ¿Quieres ver cómo lo resolvió la interiorista?
La reforma de esta vivienda parte de una pregunta básica: ¿cómo se utiliza la casa cada día? En lugar de seguir la división habitual entre zona de día y zona de noche, el estudio organizó el dúplex por edades y necesidades.
Así, el dormitorio de los padres está ahora en la planta baja, junto a las estancias de uso común . Y los hijos ocupan la planta superior , una buhardilla con espacios propios para dormir, estudiar y descansar. De esta manera, cada miembro de la familia encuentra intimidad sin perder conexión con el resto.
Esta distribución es ideal si lo que quieres es que todos los miembros de la familia tengan cierta intimidad , evitando además trayectos innecesarios y haciendo que el día a día resulte más cómodo.
Antes de la reforma, esta vivienda acumulaba divisiones, pasillos estrechos y una circulación poco clara. Lo que hizo Pia Capdevila fue eliminar gran parte de esas barreras y conectar cocina, comedor y salón . Y el cambio se nota, ya que la planta baja no solo parece más amplia, sino que ahora la luz que entra por la terraza baña también la cocina y el comedor.
Ahora la planta baja cuenta con una nueva distribución que sustituye la antigua sucesión de estancias cerradas por una cocina abierta , con un gran frente de mobiliario donde se concentra el almacenaje y la zona de aguas. Y la isla, en el centro, sirve para separar la zona de trabajo del comedor sin levantar paredes. De este modo, la cocina deja de ser una estancia de paso y pasa a articular la relación entre el recibidor, el comedor, el salón y la zona privada de la vivienda.
La cocina es lo primero que se ve cuando se entra en la casa. Y es que los recibidores cerrados, tal y como los conocíamos, están perdiendo fuerza frente a una tendencia que los une a la zona de día. Y en este caso, la cocina es la que recibe el papel protagonista .
P ara que esta distribución funcione, el proyecto combina una distribución abierta con soluciones de almacenaje muy completas .
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