La sutil estrategia del alcalde Sanz
Dicen que vuelven las cámaras de tráfico del centro. ¡Qué horror, qué horror, qué horror!, diría Soledad Becerril.
El alcalde José Luis Sanz no deja de sorprendernos en lo postrero del mandato.
En plena orgía de obras ha anunciado con la llegada del tranvibús medidas de restricción y multa de tráfico a los que accedan al centro en coche, medidas con las que podrá aspirar a la enseña de oro y brillantes de la Agenda 20-30 y a la de alpaca de la Asociación a Contramano.
Hay ecologistas hiperventilando ante las novedades de tráfico en Sevilla, porque pronto conseguirán el objetivo ideológico de que todo el mundo se monte y pedalee.
Lo del coche será sólo para corazones prevenidos de infarto.
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Conducirá como en 'Blade Runner', sin 'runner', porque entre el laberinto de bolardos y líneas continuas, semáforos y extrañas señales lumínicas blancas del tranvía usted se agarrará al volante rezando para que la policía no le detenga como replicante de la antigua movilidad.Sanz será el alcalde que meta a Sevilla en el autobús y el tranvibús, ese engendro con el que los socialistas pretendían que Sevilla les convalidara la afrenta del mangazo de un metro que nunca pasará por el centro.
Y eso no puede ser otra cosa que una estrategia política muy calculada, la de robar a la izquierda todos los votos posibles para armar una mayoría absoluta desde el PP.
Porque esto de Sanz de meternos a la fuerza en el tranvibús, abominando del coche privado y blindando el centro con cámaras espías es lo menos liberal que podemos imaginar.
Ni Espadas llegó a tanto.Sanz podría haber dado a las cámaras de los accesos del centro, pagadas con el dinero de la Europa 'verde cuqui', un fin más jovial y monetarista, para decir a Gavira que se meta la tasa turística por la 'o' de Vox.
Esas cámaras podrían retratar a los turistas saludando cuando llegan al centro para venderlas a euro como recuerdo.
Eso casa mucho más con la ciudad que tenemos y nos daría fondos para tapar baches en los barrios a donde se irán a vivir los sevillanos por fuerza centrífuga.
Pero no, Sanz ha optado por devolver a las cámaras su valor ideológico con el fin de restarle afición a Antonio Muñoz, que regresa con ganas de revancha para enfrentarse primero a Pedro Sánchez y luego a todo lo demás.
Tiene que ser una jugada electoral maestra, tan sutil como la de la 'ley de nietos', para ensanchar la mayoría popular con votos socialdemócratas jugando a contraestilo.
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