Ya es oficial: todos los propietarios de las mascotas serán responsables de los daños que causen a otros animales
La Ley 7/2023 de Bienestar Animal establece que los dueños o responsables de mascotas responderán por los daños que causen a personas, animales, objetos o el medio natural.
La responsabilidad puede no aplicarse si se demuestra que hubo provocación o negligencia por parte de un tercero que causó la reacción del animal.
La ley exige una vigilancia adecuada sobre las mascotas y la adopción de medidas para evitar molestias, peligros o daños a terceros.
Los dueños de perros deben contratar un seguro de responsabilidad civil, y las sanciones por incumplir la ley pueden llegar hasta los 200.000 euros en casos muy graves.
Tener una mascota no es tan fácil como darle de comer, sacarla a pasear o llevarla al veterinario. Se trata de un ser vivo del cual somos responsables, para lo bueno y para lo malo , incluyendo las consecuencias de aquellos actos donde el animal provoque daños a otra persona , otro animal o incluso a otros objetos.
Y no, no es una simple recomendación de convivencia: la responsabilidad está recogida expresamente en la legislación española; en concreto en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales , que ya entró en vigor en septiembre de 2023.
En su artículo 24.3 establece que la persona responsable de un animal también deberá responder por los posibles "daños, perjuicios o molestias" que este pueda causar a personas, otros animales, cosas, espacios públicos o incluso al medio natural.
Asimismo, la norma introduce una excepción importante: que exista provocación o negligencia por parte de un tercero .
En otras palabras, el dueño o responsable de la mascota en ese momento no siempre tendrá que asumir toda la responsabilidad si el daño se produce porque otra persona provocó la situación o actuó de forma negligente: si alguien molesta, golpea o asusta a nuestro perro y este reacciona causando un daño, esta conducta de provocación debe tenerse en cuenta.
En la práctica, la ley tiene efectos en situaciones mucho más cotidianas de lo que parece . Por ejemplo, imaginemos un paseo con nuestro perro, durante el cual este se escapa y muerde a otro, o bien tira a otra persona al abalanzarse sobre ella, o incluso causa desperfectos en una propiedad ajena.
En definitiva, cualquiera de estas situaciones podría catalogarse como un daño y el responsable del animal (que no tiene por qué ser el dueño en todos los casos) debe hacerse responsable de su vigilancia y de prevenir riesgos hacia otros.
De hecho, la misma Ley de Bienestar Animal obliga a ejercer una vigilancia adecuada sobre las mascotas y a evitar que se escapen , además de adoptar las medidas necesarias para impedir que su tenencia o circulación ocasione molestias, peligros, amenazas o daños a otras personas, animales o bienes.
Por otro lado, cabe puntualizar que esta norma no es completamente nueva . El Código Civil español ya establece en su artículo 1905 que el poseedor de un animal responde por los perjuicios que cause incluso aunque el animal se escape o se extravíe.
Es decir, no es posible alegar que simplemente "se soltó" o que "nunca se había comportado así".
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