El TSJA valida el despido disciplinario de un farero en Ceuta que llamó a sus compañeros «pandilla de burros»
Llamar «pandilla de burros» a los representantes sindicales, tildar a sus jefes de sostener una red de «chanchullos» y asegurar que sus compañeros no sabían hacer la «o con un canuto» le han costado el puesto a un trabajador fijo de la Autoridad Portuaria de Ceuta con más de tres décadas de servicio.
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado el despido disciplinario de un farero destinado en la ciudad autónoma tras concluir que los insultos y falsas acusaciones que estuvo profiriendo contra miembros de la plantilla y de la dirección no encuentra amparo alguno en el derecho a la libertad de expresión.
En una sentencia dictada el pasado 4 de febrero, la Sala de lo Social ratifica la procedencia de su cese impuesto por el Juzgado de lo Social número 1 de Ceuta al entender que el técnico quebrantó la buena fe contractual y cometió un abuso de confianza en el desempeño del puesto de trabajo.Los hechos que desencadenaron la expulsión de este trabajador, que prestaba servicios con carácter fijo desde finales de 1989, se intensificaron durante el otoño de 2022.
A través de la dirección de correo electrónico corporativo, el operario comenzó a remitir envíos masivos a 65 empleados de la Autoridad Portuaria de Ceuta e incluso al personal de una empresa concesionaria externa.
En estas comunicaciones, denunciaba supuestos amaños en la contratación temporal de una técnica sustituta, de quien dijo que carecía de la preparación adecuada y que era «particularmente torpe en el desempeño de su función».
Asimismo, acusó a la jefatura de personal de organizar procesos selectivos «a medida» e incurrir en «chanchullos» para favorecer a personas allegadas.En correos posteriores, continuó con la escalada de improperios y arremetió contra la representación de los trabajadores calificándolos como una «pandilla de burros» e insinuando que actuaban como « los hermanos Dalton o los golfos apandadores».
En sus mensajes pedía al resto de la plantilla que eludiera los controles internos y no guardara lealtad a lo que definía como una «pandilla de garbanzos negros».
Paralelamente, el técnico creó una cuenta de correo externa para canalizar denuncias anónimas e impulsó una página en la red social Facebook bajo el título «Corrupción en la Autoridad Portuaria de Ceuta? ¿no gracias!», donde aireaba informaciones acerca de supuestas irregularidades.El menosprecio hacia algunos de sus compañeros no se limitaba a las comunicaciones digitales.
Durante los años previos, el extrabajador había utilizado el libro diario de servicio del faro, una herramienta concebida para anotar las incidencias operativas entre los turno, para escribir comentarios injuriosos.
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