La brutal economía de la IA china encierra lecciones para EE UU
¿Cómo sería una industria de la inteligencia artificial sin avances a un ritmo vertiginoso? El llamamiento del CEO de Anthropic, Dario Amodei, a que los laboratorios ralenticen el desarrollo e implanten salvaguardas ha recibido el respaldo de sus rivales Sam Altman y Elon Musk. Pero reducir el gasto en sofisticados modelos de frontera también trastocaría los planes de negocio y la rentabilidad financiera del sector. China ofrece pistas de lo que puede venir después.
A priori, las trayectorias de la IA en las dos mayores economías no podrían ser más distintas. Hasta hace unos días, OpenAI o Anthropic parecían enfrascados en una batalla que fundía efectivo para construir modelos de IA cada vez más potentes y caros. Para ello contaban con los avanzados chips de Nvidia, los enormes centros de datos levantados por Microsoft o Amazon y un torrente de capital de Silicon Valley.
Sus competidores en la República Popular, mientras, se han visto lastrados por los controles de Washington a la exportación de chips y equipos avanzados y por la menguante inversión foránea. Entre 2023 y mediados de este año, mientras la financiación de capital riesgo destinada a la IA superó los 380.000 millones de dólares, las firmas emergentes chinas recibieron apenas un décimo, estima BCG. Se prevé que los titanes de EE UU gasten cerca de 1 billón de dólares en chips, centros de datos y otras inversiones de capital en 2027, según analistas de Moody’s; sus homólogos chinos van camino de desembolsar solo 165.000 millones. El referente local DeepSeek busca unos 8.000 millones, una fracción de los 122.000 millones que OpenAI ha logrado este año.
Pese a esas desventajas, los aspirantes chinos de la IA mantienen el ritmo de sus rivales de EE UU. Analistas del sector estiman que los mejores modelos chinos van, de media, unos siete meses por detrás de los lanzamientos más sofisticados de OpenAI y Anthropic. Aun así, la economía del sector es muy distinta. Las firmas chinas compiten sobre todo en eficiencia y volumen, en una brutal carrera por abaratar precios. A principios de agosto, el último modelo V4-Flash de DeepSeek costaba más de 100 veces menos de operar que Claude Fable 5 de Anthropic, según Artificial Analysis. Esta propuesta, junto con otras ofertas igualmente baratas de Alibaba y otros grupos, atrae a usuarios que buscan una alternativa con una buena relación calidad-precio.
El enfoque de precios bajos implica que las empresas emergentes siguen perdiendo dinero. En el primer semestre, Z.AI, cotizada en Hong Kong, valorada en 40.000 millones de dólares, y una de las principales desarrolladoras de modelos de China, gastó 313 millones en I+D, pese a ingresar menos de la mitad de esa cantidad. Su rival MiniMax, valorada en 10.000 millones, facturó 117 millones, pero destinó a I+D más de 2,5 veces esa cifra durante el mismo periodo.
La escasez de ingresos refleja una diferencia fundamental de estrategia. Los laboratorios chinos de IA desarrollan modelos de pesos abiertos que cualquiera puede descargar gratis en servidores privados, modificar y usar por su cuenta.
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