Una partícula olvidada podría explicar por qué estamos aquí
«Lo más bello que podemos experimentar es lo misterioso.
Es la fuente de todo el arte y la ciencia verdaderos».
Albert Einstein dejó escrita esta reflexión en 'El mundo como yo lo veo', una recopilación de sus pensamientos sobre la ciencia, la existencia y la naturaleza humana.
El físico insistía en que no debemos conformarnos con lo inexplicable, y defendía la idea de que nuestra capacidad de asombrarnos ante lo que todavía ignoramos es, precisamente, lo que nos impulsa a buscar respuestas.
Sin curiosidad, la ciencia perdería una de sus razones de ser.Y, sin duda, el mayor de todos los misterios, el que contiene a todos los demás, es el origen del Universo. ¿Cómo llegó a existir todo lo que existe? ¿Cómo empezó todo? Las mejores mentes de la Tierra llevan siglos buscando una respuesta.
Hoy contamos con teorías que explican buena parte de la evolución del cosmos, pero todavía ignoramos qué sucedió en algunos de sus primeros instantes.
Hasta el punto que Stephen Hawking llegó a decir que comprender el comienzo del Universo «puede que sea una tarea más allá de nuestras capacidades, pero al menos debemos intentarlo ».Justo eso, volver a intentarlo, es lo que acaba de hacer un equipo de investigadores de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, y del Instituto Indio de Tecnología de Kanpur.
En un artículo publicado en 'Physical Review Letters', Rishav Roshan y Sudipta Show sugieren que un viejo conocido de la física teórica, un neutrino pesado prácticamente apartado de los modelos habituales, pudo desempeñar un papel importante en la historia más temprana del cosmos.
Su influencia, de hecho, ayudaría a explicar uno de los enigmas fundamentales de nuestra existencia: por qué hay materia en el Universo en lugar de un inmenso vacío.La aniquilación que no ocurrióSegún las teorías vigentes, inmediatamente después del Big Bang debió generarse una cantidad idéntica de materia que de antimateria .
Pero sabemos que si ambas entran en contacto, se destruyen mutuamente en un fogonazo de energía pura.
Por tanto, tras el nacimiento del espacio y el tiempo, la materia y la antimateria deberían haberse aniquilado sin remedio, dejando tras de sí un Universo yermo, un vasto océano de radiación sin galaxias, sin estrellas y, por supuesto, sin nosotros.El mero hecho de que estemos aquí demuestra que se produjo una asimetría entre materia y antimateria justo después del Big BangPero estamos aquí.
Y además acompañados por billones de planetas, estrellas y galaxias que, según esa idea, no deberían existir.
En aquellos críticos instantes iniciales, algo debió suceder para que una pequeña fracción de materia lograra sobrevivir a la carnicería.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Ciencia.