Los neandertales llegaron hasta Navarra: hallan una mano con ADN conservado
La mano de Irulegi, una lámina de bronce que contiene el primer testimonio escrito en lengua vascona, se descubrió en el monte del mismo nombre, en Navarra, en 2021.
Ahora, no muy lejos, ha aparecido otra mano que posiblemente no se haga tan famosa, pero que también es insólita.
Se trata de tres metacarpianos y una falange intermedia de la mano derecha de un neandertal que vivió en la cueva de Abauntz, en el valle de Ultzama, al norte de Pamplona, hace 46.000 años.
Los fósiles, los primeros de estos homínidos hallados en Navarra, tienen ADN conservado, lo que nos puede dar pistas sobre las características biológicas y la historia de estas poblaciones antes de que desaparecieran de Europa unos pocos miles de años después.
A pesar de las numerosas evidencias arqueológicas de su presencia en el Pirineo occidental, hasta ahora Navarra era territorio desconocido para los neandertales.
El conjunto fósil, que contiene otros dos dos fragmentos óseos, va más allá del hito arqueológico.
Excepcionalmente bien conservado, ha permitido a los investigadores de la Universidad de Varsovia, el Institut Catalán de Paleoecologia Humana y Evolución Social IPHES-CERCA y el Museo del Hombre de París obtener dataciones directas mediante carbono-14.
Los estudios genéticos han permitido confirmar que los restos corresponden a un individuo neandertal de sexo masculino.Algunos de los restos humanos presentan marcas de mordeduras producidas por carnívoros, una evidencia que aporta información sobre los procesos que afectaron a los huesos después de la muerte del individuo y las circunstancias de su acumulación en la cavidad.
Además, el yacimiento incluye herramientas de piedra y restos de fauna, algunos de los cuales presentan marcas relacionadas con su procesamiento y consumo por parte de los grupos humanos que ocuparon la cueva.El material genético se degrada progresivamente con el paso del tiempo y su preservación depende de las condiciones ambientales en las que han permanecido los fósiles.
Por este motivo, obtener información genética de restos humanos de decenas de miles de años de antigüedad representa una oportunidad científica especialmente valiosa.La combinación de los análisis paleoproteómicos, los estudios genéticos y las dataciones radiocarbónicas permitieron identificar los restos, determinar el sexo del individuo y establecer una cronología precisa.
Estos datos constituyen una base fundamental para investigar quiénes eran realmente estos neandertales, de dónde venían y con quiénes estaban emparentados.Restos de la mano derecha pertenecientes al individuo neandertal.
María Guillén / IPHES-CERCParentescos«El hecho de haber podido recuperar ADN antiguo y obtener dataciones directas de los fósiles es especialmente relevante.
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