El Dulce Nombre de María, la devoción que reside en San Lorenzo desde hace más de un siglo
María solo hay una.
Las advocaciones de la Virgen están repartidas en cualquier rincón del mundo, y su presencia resulta tan necesaria porque, en cada lugar, hay personas que le rezan a diario, que le hablan, le trasladan sus peticiones, les dan las gracias o buscan en ella el consuelo ante el dolor y un motivo al que aferrarse para seguir adelante con la vida.
Entre tantas imágenes, hay una que, desde hacen más de cien años, lleva el nombre de María por bandera y tiene su casa en San Lorenzo.
Es el Dulce Nombre de María, una devoción que, generación tras generación, ha reunido en torno a ella la fe, las oraciones y las esperanzas de tantos sevillanos.
Es 12 de septiembre, la fiesta de la titular de la hermandad de la Bofetá.
Una corporación denominada de este modo de toda la vida y que tiene como estandarte a la Virgen del Dulce Nombre.
Una talla que, como dijo José Antonio Rodríguez en el pregón de la Semana Santa: «¡Dulce Nombre de María! Cuando pasas por la casa de aquel poeta andaluz, hasta que Bécquer se desata.
Tú vas envuelta en la luz, él se queda sin palabras y en tres palabras lo clava: la poesía eres tú».La Virgen del Dulce Nombre preside estos días la parroquia de San Lorenzo, como cada septiembre, los meses de sus cultos.
La imagen está enmarcada en un dosel en el que puede leerse la frase: «Tú, la reina del cielo», y ubicada en un dibujo de cera que destaca a la perfección a lo principal en un montaje, a la talla que está de culto, que es la primera finalidad para lo que las hermandades fueron creadas.
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