La Princesa Firyal de Jordania, contra su empleada doméstica por el robo de sus joyas: «Pensé que era extraño, pero lo acepté»
La Princesa Firyal Irshaid de Jordania , de 81 años, está en pleno juicio en Londres tras enterarse de que su joyas habían salido a subasta... sin su conocimiento.
Concretamente su anillo de compromiso, de su matrimonio con el fallecido Príncipe Muhammad bin Talal, segundo hijo del Rey Talal de Jordania, fue el que hizo saltar las alarmas en noviembre de 2020.
Pierre Jeannet, socio de la joyería JAR que había creado su anillo de compromiso de zafiro y diamantes, se puso en contacto con Firyal el día 21 de ese mes al encontrar la preciada pieza en la revista de una conocida casa de subastas, Canterbury Auction Galleries.
Le preguntó si había decidido venderlo, a lo que la Princesa respondió con sorpresa que no sabía de qué le estaba hablando. «Me dijo que mi anillo, especialmente fabricado para mi compromiso, era la portada de un catálogo en una casa de subastas», ha contado la viuda en el juicio que, por fin, seis años después se está celebrando en Londres.
Según ha recordado, en marzo de 2020 abandonó su hogar de Belgravia , lujoso barrio de la capital británica, ante la amenaza de confinamiento.
Se subió en un avión con solo tres horas para preparar sus maletas, y dejó su casa en manos de Taborda Henao, conocida como Lina, una mujer que llevaba 11 años trabajando como empleada doméstica para ella. «No quería estar allí sola, no tenía a nadie de mi familia», ha indicado.Pero algo había cambiado, porque Lina —de origen colombiano— está ahora acusada de robar varias de sus joyas a lo largo de varios meses y con la ayuda de su sobrino, Julian Ramirez, que habría funcionado como «contacto clave» para la venta de las piezas vendidas.
Las pruebas están en los 17.835 libras que le habría transferido a su tía entre el 23 de junio de 2019 y noviembre de 2020.Sabiendo que algunas de sus joyas estaban circulado por el mercado, la Princesa Firyal obtuvo copias de los últimos catálogos de Canterbury Auction Galleries e intentó demostrar que las piezas que se habían anunciado o incluso vendido eran suyas.
En el caso de su anillo de compromiso era más fácil, puesto que se había hecho exclusivamente para ella y era «el único que había en el mundo».
Se puso en contacto con David Parker, director de la casa de subastas, pero no salió como ella esperaba.«Les dije quién era y que yo era la dueña de las piezas.
Pero [David Parker] fue maleducado y despectivo », ha explicado Firyal ante el juez.
La Princesa, que se encontraba en Jordania en el momento, hizo uso de los documentos que pudo conseguir entonces que demostraban que era la dueña de estas joyas, incluyendo recibos, imágenes de catálogo, fotografías de ella usando unos pendientes que se encontraban entre lo robado o de un brazalete en su casa.
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