Primer golpe. El Señor abrió un camino
Se le ocurrió al entonces hermano mayor Félix Ríos, lo consultó con los párrocos de la zona, con Fran Ortiz y Manolo Sánchez y se lo planteó al Arzobispo Asenjo -que ha cumplido esta semana 81- que le dio el visto bueno.
Lo que comenzó siendo una idea que a muchos les pudo parecer una exageración, llevar al Señor a los barrios lejanos de los desfavorecidos, se convirtió en el kilómetro cero de una iniciativa que ha fructificado y se ha multiplicado en Sevilla, en Andalucía y en toda España.
Las misiones presididas por imágenes se han ido sucediendo a lo largo de estos cinco años que son los que se han cumplido desde aquella mañana de 16 de octubre que fue cuando dio comienzo este hito de la hermandad del Gran Poder y de la Semana Santa de Sevilla en su conjunto.
La idea de Félix Ríos fue darle forma a esa petición del Papa Francisco para que la Iglesia se trasladara a las periferias físicas y existenciales del ser humano.
La Misión del Gran Poder fue también como hacer carne el último verso del soneto de Rafael Laffón «va Jesús —ya entre rosas— timonero» porque el Señor se convirtió en la proa de su Misión y de todas las que se han sucedido en estos cinco años.
Misiones grandes como las de La Esperanza de Triana en las 3000 y misiones que esperan como las de Los Gitanos y la Macarena para los años venideros.
La fórmula es hermosa y eficaz.
Nació hace cinco años.
Y lo hizo en San Lorenzo.
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