La ola de la sostenibilidad trae una nueva generación de velas a la navegación
Las velas vuelven a desafiar a los vientos en alta mar.
Y no solo para ayudar en la navegación de grandes veleros.
Ahora avanzados sistemas de propulsión eólica asisten a grandes portacontenedores, petroleros, graneleros y gaseros que transportan cientos de miles de toneladas a través de los océanos del planeta.
Bajo la denominación WASP (las siglas en inglés de Wind-Assisted Propulsion Systems) se agrupan diferentes tecnologías como las velas de rotor, de succión y de ala rígida que, al aprovechar la fuerza del viento para impulsar el barco y disminuir la carga de trabajo del motor principal, permiten reducir el consumo de combustible, y con ello las emisiones.
No hay que olvidar que el transporte marítimo es responsable del 3% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global.
Y más del 80% del comercio mundial de mercancías por volumen se traslada en grandes buques por nuestros mares.
Se aprovecha de esta forma un recurso gratuito, disponible y renovable.Pues bien, en este incipiente mercado algunas empresas españolas están marcando el rumbo aportando innovadoras soluciones como las velas de succión desarrolladas por la empresa cántabra bound4blue.
Otros players son fabricantes de grandes velas rígidas como la gallega WindWaves (Grupo Amper) y tenemos astilleros como Astander (Santander) que ya están empezando a instalar estas soluciones en diferentes buques comerciales.Presión regulatoriaEl sector busca alternativas más sostenibles ante la presión regulatoria para su travesía a la descarbonización.
La Organización Marítima Internacional (OMI) ya ha marcado la hoja de ruta: reducir en 2030 un 20% (esforzándose por llegar al 30%) las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del transporte marítimo internacional, un 70% (e incluso un 80%) para 2040 hasta llegar a cero emisiones netas en 2050.
A la par el Reglamento Fuel UE Marítimo, entre otros objetivos, establece que la intensidad de las emisiones de los GEI de los combustibles utilizados por los buques disminuya gradualmente desde un 2% en 2025 hasta el 80% a mitad de siglo.Y para conseguir esas ambiciosas metas los sistemas de propulsión eólica van a jugar un importante papel mientras maduran y llegan los e-combustibles (amoníaco, metanol e hidrógeno) a los buques comerciales.
Incluso la propia OMI ya está desarrollando un marco internacional específico para la seguridad de estas nuevas soluciones. «Son tecnologías complementarias.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Economía.