El Día D casi acaba en desastre: la decisión de Eisenhower que pudo costar 160.000 vidas
Han pasado más de ochenta años, pero las cifras del Desembarco de Normandía todavía estremecen: casi 160.000 soldados entre las fuerzas de infantería y las unidades aerotransportadas.
Y cada una de esas vidas pesaba, cual losa de mármol, sobre la conciencia de Dwight D.
Eisenhower ('Ike'). «Soy la única persona a la que se podría culpar por la derrota, asumo toda la responsabilidad», escribió pocas horas antes del 6 de junio de 1944.
El comandante supremo aliado estaba convencido de que la única forma de evitar una masacre era recoger la mayor cantidad de información: divisiones alemanas atrincheradas en las playas, tipo de arena… Pero el factor clave, ese que podría haber dado al traste con el Día D y haber provocado un torrente de muertes, fue la meteorología.El Día D planteó una larga lista de retos meteorológicos para todas las ramas del ejército aliado.
Debía ser un día sin fuertes rachas de viento para evitar que las olas volcaran las lanchas de desembarco, con luna llena para que los paracaidistas tuvieran buena visibilidad tras las líneas enemigas, y con nubes lo bastante altas para no entorpecer a los pilotos y facilitar el bombardeo aéreo.
Casi nada.
Las tormentas reunían todo este cóctel de desgracias, con el desagradable añadido de que la lluvia disminuía la precisión de la artillería naval y dificultaba que los carros de combate llegaran a las playas.
El tiempo era el enemigo invisible, y contar con un pronóstico fiable, clave.La carrera por lograr el pronóstico perfecto se disputó en el cuartel general aliado, ubicado en Southwick House, al sur de Inglaterra, y la protagonizaron una serie de científicos entre los que destacaron el escocés James Stagg y el norteamericano Irving Krick.
Cada uno, con su forma de entender la predicción del clima y con su propio vaticinio.
Esa desconocida batalla es la que representa el director Anthony Maras en su nueva película: 'Tiempo de victoria'.
El largometraje narra las 72 horas previas al Desembarco de Normandía desde el punto de vista meteorológico y muestra cómo Ike ( Brendan Fraser ) tuvo que lidiar con una decisión terrible: retrasar o no el Día D ante la llegada de una posible tormenta.
En ese sentido, el título original es más acertado: 'Pressure' ('Presión').Porque es presión lo que transmite la película: la de Ike, por ser el máximo responsable de la decisión final, pero también la que soportaban el capitán Stagg (Andrew Scott) y el coronel Krick (Chris Messina) ante el reto que suponía adivinar el tiempo a medio plazo.
Y es que, como recordaba el meteorólogo Roberto Brasero en el preestreno de la película en Madrid, en 1944 era imposible ofrecer un pronóstico más allá de 24 horas.
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