El restaurante donde para a comer Felipe González: cocina tradicional, especialidad en verduras y excelentes vinos
En el corazón de Madrid hay rincones donde la historia política de España se sigue escribiendo entre manteles de hilo y copas de buen vino. Cuando los debates parlamentarios quedan atrás, las grandes figuras buscan refugio en sus templos gastronómicos de confianza.
Y si hay un presidente que sabe exactamente dónde comer bien en la capital, ese es Felipe González .
El que fuera líder del Ejecutivo socialista tiene una devoción confesa por la buena mesa. Lejos de las excentricidades modernas y las modas pasajeras, González prefiere ir a lo seguro.
Su gran fetiche culinario se esconde en el señorial barrio de Chamberí . Hablamos de La Manduca de Azagra , un auténtico oasis de la huerta navarra en plena calle Sagasta al que acuden desde estrellas de cine hasta la mismísima reina emérita Sofía .
Al cruzar las puertas de este local, diseñado con un gusto exquisito y regentado por Juan Miguel Sola , uno entiende rápidamente por qué Felipe González lo eligió como punto de encuentro habitual para reunir a su mítica 'vieja guardia'.
El ambiente es discreto, el trato es absolutamente familiar y el producto es, sencillamente, intocable.
Aquí no hay espumas ni deconstrucciones. La especialidad de la casa son las verduras de la ribera navarra , traídas a diario desde el pequeño municipio que da nombre al restaurante.
Si te sientas a la mesa y quieres emular al expresidente, es obligatorio empezar por sus famosos pimientos de cristal , asados al sarmiento y pelados a mano pacientemente. Son una auténtica delicatessen que se deshace en la boca.
El festín suele continuar con unas alcachofas de campeonato , unos espárragos frescos o unas clásicas borrajas , platos que justifican por sí solos la visita a este templo gastronómico.
Todo ello siempre escoltado por una impresionante bodega , ya que el local cuenta con una selección de excelentes vinos perfecta para alargar las sobremesas políticas y sociales en buena compañía.
Pero el paladar del exlíder socialista no solo vive de la tradición navarra. Cuando busca un ambiente más cosmopolita y de tendencia para disfrutar junto a su mujer, Mar García Vaquero , se deja caer por la Milla de Oro madrileña.
En más de una ocasión se les ha visto degustando la alta cocina italiana de Numa Pompilio , uno de los restaurantes más codiciados del elitista barrio de Salamanca. Este exuberante local, famoso por su romántico jardín interior, es otro de los refugios donde el matrimonio disfruta de veladas tranquilas.
Volviendo a su amada Manduca de Azagra , el precio medio ronda los 60 u 80 euros por persona . Una cifra que los incondicionales del local, políticos y artistas, pagan con gusto a cambio de saborear la que muchos críticos consideran la mejor verdura de todo Madrid.
Un ticket justificado por la máxima calidad de unos ingredientes que brillan sin disfraces.
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