Un día en Lhardy Café: cómo es y qué se come en el nuevo proyecto de Pescaderías Coruñesas en Madrid
El grupo de los dueños de Filandón y Desde 1911 estrena nueva sede de la emblemática casa hostelera, de su propiedad desde 2021, bajo un concepto que funciona del desayuno a la cena, en el Hotel Wellington. Así es el bombazo gastronómico del momento en la ciudad
Hay demasiadas pistas adecuadamente defendidas como para no reconocer que esto es Lhardy y, a la vez, para ser consciente de que el inconfundible sello Coruñesas está detrás de una de las grandes aperturas del otoño gastronómico en Madrid. Solo la familia García Azpiroz, detrás de exitazos como Filandón y Desde 1911 y de clásicos imbatibles como O'Pazo y El Pescador, puede atreverse a coger una marca creada en 1839 por un tal Emilio Lhardy para abrir con ella una nueva sede en otro barrio de Madrid y, en realidad, bajo otro modelo de negocio .
Bienvenidos al nuevo Lhardy Café , el nuevo proyecto de Grupo Pescaderías Coruñesas situado en el bajo del Hotel Wellington, con entrada por el número 8 de la calle Velázquez. Es la primera vez en sus casi dos siglos de historia que el emblema madrileño abre otra sede y se mueve a un emplazamiento diferente a su casa original del número 8 de la Carrera de San Jerónimo. En pleno barrio de Salamanca y a un paso de El Retiro, al grupo hostelero de los García Azpiroz (con raíces maragatas por parte de padre, Evaristo García, y anguleras, de madre, María Juliana Azpiroz) le surgió la oportunidad de quedarse el bajo del Wellington , donde funcionó como la cafetería Llave de Oro hasta el pasado año, para abrir un nuevo Lhardy.
Un extenso horario y una oferta muy amplia marcan esta inauguración. El potencial cliente puede desayunar una tostada con pavo braseado, un zumo de frutas o un financier de almendra, tomar el aperitivo -quizá, una gilda-. comer o cenar con una carta más extensa -en donde no está su famoso cocido, pero sí guiños a este plato-, picar salado o dulce a cualquier hora, merendar, optar por un cóctel o comprar algo de bollería o, quizás, su mítico suflé en tamaño individual. Un horario continuado desde las 9 de la mañana hasta las 23.30 de la noche -a excepción del domingo, que cierra a las 16.30 h.- garantiza servicio en cualquier momento bajo un proyecto nada fácil de gestionar que tiene la baza del equipo de los García Azpiroz.
Así, Lhardy Café cuenta con tres zonas y muchas formas de comer . Se accede desde la calle Velázquez, donde ya se encuentra su primer comedor: la terraza, con varias mesas redondas situadas sobre una tarima. Un mini lobby en cuyo suelo de azulejos se lee Lhardy y cuya pared simula la fachada del local original de la Carrera de San Jerónimo, incluido un homenaje al espejo en el que, según Azorín, "nos esfumamos en la eternidad".
Desde allí se llega a su primer piso, a nivel de calle, que, pellízquense, es un claro hermano de la tienda-café de la planta baja de la casa madre: mostrador bajo que admite ser espacio de trabajo, escaparate de productos y barra donde los clientes se sientan en taburetes bajos recorriendo todo su perímetro.
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