A los pies de la Giralda, no
Si la ordenanza lo prohíbe, lo prohíbe.
No hay más que hablar.
El debate sobre el uso de los espacios públicos en Sevilla se suele desviar hacia posiciones ideológicas enfrentadas y cada cual puede tener su posición, pero una cosa es lo que se opina y otra lo que dice la normativa.
En la polémica sobre la cena a los pies de la Giralda todo está resuelto en los papeles.
La ordenanza reguladora que está en vigor dice lo siguiente en su capítulo segundo: «Queda prohibida la ocupación de las plazas Virgen de los Reyes y del Triunfo para el desarrollo de los eventos y actividades regulados en la presente».
Por lo tanto, la controversia no va de la ocupación del espacio público en general, sino de estas plazas en particular.
Y quienes están intentando llevarse el ascua a su sardina para aplicar el prohibicionismo total hacen trampas, de la misma manera que quienes argumentan que están a favor de la celebración de actos en la calle a toda costa.
No digo que la fiesta de la revista Escaparate haya sido ilegal porque el Ayuntamiento ha dictado un decreto que finalmente la permite, pero sí digo que la propia administración reguladora ha retorcido su norma.
Tampoco culpo al promotor, todo lo contrario, menos aún a sus invitados.
Él ha pedido con toda legitimidad.
Y le han dado amparo el Ayuntamiento con la cesión de la plaza, la Junta de Andalucía con el patrocinio por parte de Turismo y la Diputación de Sevilla cediendo la Casa de la Provincia para cuestiones logísticas de la fiesta.
Lo ha venido haciendo durante los últimos años y todos los partidos políticos que han gobernado le han permitido usar espacios públicos, desde el Museo de Bellas Artes a la Plaza de San Francisco o los Jardines de Murillo.
Lo mismo ocurre con otras muchas marcas que han solicitado plazas o jardines.
Para eso están la ordenanza y sus correspondientes tarifas.
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