El libro que se repartieron tres imperios vuelve a unirse en Aquilea tras siete siglos mutilado
La ciudad italiana de Aquilea recuperará uno de los libros más codiciados de la antigüedad, un manuscrito medieval del evangelio de San Marcos, que le perteneció durante varios siglos.
Sus tres fragmentos, repartidos desde hace siete siglos entre Praga, Venecia y Cividale del Friuli, serán expuestos juntos durante seis semanas para narrar la fascinante historia de emperadores y patriarcas que se lo dividieron convencidos de que era el original que Marcos escribió de su puño y letra. «No nos limitamos a exponer una reliquia famosa, contamos cómo un libro ha forjado identidades y legitimado poderes», explica Cristiano Tiussi, uno de los comisarios de la exposición que se inaugura este sábado y que ha sido presentada en el Pontificio Instituto de Arqueología Sacra, en Roma.
También la otra comisaria, Martina Dlabajová, considera que este encuentro de fragmentos representa de alguna forma «la esencia de Europa, identidades diferentes que, al relacionarse entre sí, adquieren un significado nuevo y más profundo».No era sólo devoción a San Marcos.
Aquilea, ciudad que marca el umbral entre Oriente y Occidente y que fue puente entre el Mediterráneo y la cultura eslava, reúne estos fragmentos para explicar cómo tres potencias de la antigua Europa (el Patriarcado de Aquilea, la Serenísima República de Venecia y el Reino de Bohemia) construyeron parte de su prestigio en torno a la propiedad de este manuscrito.
En la Edad Media, el principal argumento para establecer jerarquías, jurisdicciones y primados de diócesis era si derivaban de la predicación de un apóstol o de uno de los grandes personajes del inicio del cristianismo.
La presencia del libro en Aquilea reforzaba la antigua tradición de que Marcos, discípulo de Pedro, fue el primer evangelizador de esa región del norte del Adriático.
Por ese motivo, en el año 827, el sínodo de Mantua reconoció a esta ciudad su supremacía sobre Grado.
Como Venecia la consideraba un posible rival, un año más tarde, en el año 828, comerciantes venecianos sustrajeron de Alejandría de Egipto los restos del evangelista y los llevaron a la laguna.
Así se dotaba de un santo patrón de rango apostólico y de un fundamento ideológico sólido para reforzar el poderío de su República.
El manuscrito procede del 'Codex Forojuliensis' o 'Evangeliario de Cividale'.
Se trata de un evangeliario del siglo VI, de formato casi cuadrado, escrito en letra uncial, la caligrafía reservada a los textos sagrados.
Contenía los cuatro evangelios en la versión latina de San Jerónimo y es uno de los testimonios más antiguos de cómo estaban ordenados los evangelios en el Occidente latino.
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