Del 1-O a la amnistía: un traje a medida para borrar el 'procès'
Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APPComo si los hechos ocurridos en Cataluña hasta octubre de 2017 nunca hubieran sucedido.
Al menos a ojos de la Justicia.
Unos acontecimientos que quedan sin culpa ni castigo y para cuyos responsables no cabe pena de prisión, inhabilitación o multa.
Ese es el resultado de la aplicación de la amnistía a los condenados o a quienes tienen alguna causa pendiente por las actuaciones que llevaron a la celebración del referendo del 1-O y a la declaración unilateral de independencia.La decisión del Tribunal Constitucional (TC) de amparar la amnistía para el delito de malversación en el caso de la exconsejera de Trabajo y Asuntos Sociales, Dolors Bassa, pone punto final a una huida hacia adelante que, en el caso de Carles Puigdemont, ha durado nueve años.
El magistrado instructor del procès en el Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ya ha levantado las órdenes de detención que pesaban sobre el expresidente catalán y los exconsejeros prófugos en Bruselas.
Se espera que esta semana el Supremo aplique la doctrina del TC a los condenados por el Alto Tribunal y que en las próximas semanas el resto de instancias judiciales procedan a amnistiar o cerrar las causas pendientes contra independentistas y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.Se culmina así el borrado de toda responsabilidad penal para quienes idearon e hicieron posible el desafío secesionista, decenas de políticos y ex altos cargos que quedan sin antecedentes penales o evitan de forma definitiva rendir cuentas ante la Justicia.
ABC presenta un recorrido por los hechos, las condenas y las actuaciones del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez hasta conseguir dejar sin efecto sentencias como la de la causa especial del Tribunal Supremo.Una legislatura en manos de la CUPMiles de indignados rodeando el Parlament catalán e impidiendo el acceso a diputados y miembros del Govern; CiU pactando unos presupuestos con el PP; Artur Mas pidiendo a Rajoy un concierto económico para Cataluña; una primera consulta independentista; los restos de CiU junto a ERC concurriendo a unas autonómicas bajo la papeleta de Junts pel sí (JxSí) o la CUP negándose a investir al propio Mas.
El proceso independentista no puede entenderse sin las escenas y acontecimientos anteriores, sucedidos entre 2011 y 2015.
En 2016 , aparece en escena la figura de Carles Puigdemont, cuyo mandato se caracterizaría por la tensión permanente con el Gobierno de España, el Poder Judicial y el Estado de Derecho.
La legislatura, que terminaría con la primera suspensión de una autonomía desde la restauración democrática, quedaba en manos de la CUP y sus 10 diputados.
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