Los neandertales no solo fueron canteros, también carpinteros
Cerca de 600 restos de madera hallados en 16 niveles distintos del yacimiento del Abric Romaní, en Barcelona, revelan una tecnología mucho más diversa de lo que deja entrever el registro de piedra, con lanzas , posibles bandejas, estructuras y una misteriosa pieza con forma de mazaNo solo fueron canteros.
También carpinteros.
Durante décadas, a la hora de reconstruir la tecnología de los neandertales, la piedra se ha llevado siempre todo el protagonismo.
La madera, en cambio, desaparecía casi siempre sin dejar más rastro que un puñado de excepciones aisladas y poco concluyentes.
Pero ahora, el yacimiento del Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), nos ha permitido mirar directamente a ese mundo perdido.Un nuevo estudio recién publicado en ' Science Advances ' y liderado por Palmira Saladié, del IPHES-CERCA, junto a investigadores asociados al MNCN-CSIC, analiza al detalle 597 restos de madera recuperados en 16 niveles arqueológicos y fechados entre hace 62.000 y 40.000 años.
El conjunto documenta lanzas, posibles recipientes, elementos estructurales y una pieza excepcional que parece una maza.La importancia de estos hallazgos va mucho más allá de añadir algunos objetos al ya abundante inventario neandertal.
Y sugiere que trabajar la madera no era una actividad secundaria o esporádica, sino una parte habitual de su tecnología, paralela a la elaboración de herramientas de piedra.
Es decir, que hasta ahora habíamos contemplado solo una mitad de la realidad de esa especie desaparecida.El material que casi siempre desapareceLa madera es frágil y perecedera, y a diferencia del cuarzo, los huesos o el sílex, acaba pudriéndose y desaparece sin dejar rastro.
Por esta razón, la arqueología prehistórica ha sido durante demasiado tiempo un mundo dominado casi en exclusiva por la piedra.
Pero en el Abric Romaní ocurrió algo extraordinario.Las aguas del entorno, ricas en carbonato cálcico, fueron recubriendo la madera cortada y abandonada por los clanes neandertales.
De forma que, a medida que ésta se descomponía con el paso de los milenios, el mineral cristalizaba a su alrededor, formando un molde exacto de toba carbonatada.
Es como encontrar, no el objeto, sino la marca perfecta que dejó sobre una capa de cemento fresco.
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