La fase de excavación de la obra del Villamarín debe arrancar este otoño
Uno de los objetivos principales de los responsables del Real Betis pasa por cumplir al máximo los plazos previstos para la remodelación completa del estadio Benito Villamarín, que en un principio iban a obligar al equipo a su mudanza durante dos años al estadio de la Cartuja y que finalmente se han tenido que ampliar hasta las tres temporadas completas.
Es decir, hasta el primer partido de Liga del curso 2028-2029 .
En estos momentos, operarios de la empresa Acciona están trabajando en la ejecución de la primera fase de la actuación, consistente en la excavación de unos muros de un metro de ancho y 25 de alto bajo el subsuelo que darán soporte tanto a la nueva grada de Preferencia como al edificio polivalente que se va a levantar en la parcela anexa de la explanada de la calle Doctor Fleming.Tal y como informó el director general del club, Federico Martínez Feria, en una visita a las obras del pasado mes de mayo, la intención de la entidad es que esta fase de la intervención pueda darse por concluida entre finales de este verano y principios de otoño.
A partir de ahí, el cronograma fija para el último trimestre de este 2026 el inicio de la segunda etapa de los trabajos.
En concreto, para entonces debe de arrancar la excavación de los terrenos , donde irán las estructuras sobre las que se alce el nuevo graderío.
De hecho, salvo que surgen inconvenientes inesperados, lo normal será que a lo largo del próximo 2027 los béticos vean ya los primeros elementos de la grada de Preferencia y del inmueble anexo.
El coste total superará los 150 millones de euros y el club espera amortizarlos en un plazo de entre 25 y 30 años, sin que afecte a la planificación deportivaCon Acciona se sigue negociando a día de hoy el calendario específico de las fases posteriores de las obras y, paralelamente, el reajuste del proyecto por el que optó el club para poder hacer frente al encarecimientos de los costes de los materiales.
Esta «optimización» de la remodelación del Villamarín , tal y como lo ha definido la entidad verdiblanca, afectará por ejemplo al futuro de la cubierta.
No corre peligro la instalación de la misma, pero sí se llevará a cabo un rediseño de los soportes y los apoyos para reducir un presupuesto que en principio suponía entre el 30 y el 35% del coste total de la actuación.
Eso sí, a pesar de estas matizaciones, la remodelación definitiva respetará al máximo la propuesta presentada en su día por Rafael de la Hoz y que fue la escogida entre los diferentes proyectos presentados.La primera fase de las obras en el Villamarín, incluidas también las tareas de demolición de la antigua grada de Preferencia, se han estimado en un coste cercano a los 10 millones de euros.
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