28,54ºC en agosto: el Mediterráneo se convierte en un hervidero (y España no está preparada para las consecuencias)
La superficie del mar Mediterráneo registró un máximo histórico de 28,54 grados el pasado 13 de agosto, según ha señalado este domingo la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
De acuerdo con la agencia en sus redes sociales, esos más de 28 grados constituyen la temperatura más elevada documentada en el conjunto del Mediterráneo desde, al menos, 1940.
Este récord es solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor: prácticamente durante todo el mes de agosto, el Mediterráneo encadenó récords diarios de temperatura , un sobrecalentamiento que a finales de junio ya mostraba valores propios de la segunda quincena de agosto, situándose 2,6 grados por encima de lo habitual .
Pero el calentamiento del mar va mucho más allá de las cifras de la Aemet.
El mar Mediterráneo , históricamente un elemento regulador del clima del sur de Europa, está experimentando una transformación sin precedentes .
Este mes de agosto, la boya de Barcelona registró un máximo de 30,5 ºC , unos 3 ºC por encima de la media histórica, mientras que en Tarragona la temperatura se encaramó hasta los 30,7 ºC , y en l'Estartit se registraron anomalías de casi 4 ºC a 20 metros de profundidad.
Estos datos convierten a la cuenca noroccidental y al litoral catalán en una verdadera zona cero de la crisis climática global , donde las olas de calor marinas han pasado de ser fenómenos excepcionales a convertirse en la nueva norma estival .
Lejos de ser un simple aumento térmico, este «caldo» marino está desencadenando un efecto dominó que entrelaza la física, la química y la biología con consecuencias directas sobre nuestro bienestar y seguridad.
En el ámbito físico, la acumulación de calor acelera el ciclo del agua, lo que favorece una estratificación de la columna de agua : la capa superficial, más caliente y salina, no se mezcla con las aguas frías.
Esta alteración, combinada con un mar que actúa como un combustible de alta potencia en contacto con bolsas de aire frío otoñales, dispara el riesgo de precipitaciones torrenciales y tormentas extremadamente violentas , capaces de golpear las infraestructuras de forma devastadora, como evidencian las recientes DANA .
Ryan Katz-Rosene, climatólogo: "Es posible que el océano no haya estado tan caliente en los últimos 125.000 años" R.
Badillo Los océanos alcanzan temperaturas récord mientras El Niño intensifica un calentamiento de fondo que, según Ryan Katz-Rosene, podría no tener precedentes en la historia climática reciente A nivel biológico, el impacto es igual de alarmante.
La falta de mezcla térmica impide el afloramiento de nutrientes desde las profundidades, provocando una reducción del 40 % del fitoplancton en el Mediterráneo noroccidental durante las últimas dos décadas.
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