El Rey visitó Roma
La rebeldía del Madrid.- No le busquen explicaciones con la pizarra, no se dejen los sesos imaginando cómo pudo levantar el equipo de las 15 Orejonas un partido que a falta de media hora apuntaba a naufragio para la hemeroteca.
Es el Real Madrid, el j...
Real Madrid.
Un equipo al que nunca puedes dar por muerto, al que nunca puedes dar por finiquitado, al que nunca puedes dejar sin batería en el móvil para incomunicarle.
Le va a dar igual.
Siempre llevará un kit de supervivencia.
Encontrará soluciones apartando el iceberg del Titanic cuando el golpazo parecía inevitable.
Con 3-1 todos los madridistas echábamos humo.
Horrible primera parte, Courtois tocando más balones que ese doble pivote sin fútbol y sin juego formado por Tchouameni y Valverde, con Vinicius desaparecido en combate, los puntas aislados, los laterales desbordados...
Un drama.
Pero para eso tenemos a un entrenador que, después de su catastrófico planteamiento, supo rectificar a lo grande liándose la manta a la cabeza y jugando al ataque.
Como debería jugar siempre el Madrid y más en Europa.
Salieron al pasto del Olímpico dos artistas como Güler (si vuelve a ser suplente organizo una manifestación en la Puerta 0 del Bernabéu) y Bernardo Silva; Valverde regresó a la banda derecha (el uruguayo es el mejor lateral de Europa por más que le pese) y a la revolución enloquecida se unieron un Endrick sideral (destrozó a Hermoso) y ese gigante que reclama la titularidad a base goles decisivos llamado Carlos Espí.
Con talento, magia, orgullo y ambición el Madrid recordó porqué es inmortal.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en as.com — el contenido pertenece a Diario AS.