Europa relanza su carrera espacial: "Necesitamos llegar a la Luna por nuestros propios medios"
La Cumbre Espacial celebrada esta semana en el Grand Palais de París reivindicó la necesidad de invertir más dinero en el sector espacial europeo y la necesidad de ser autónomos. "En Europa se subestima el valor del espacio y el impacto creciente que tiene en nuestra vida diaria", asegura el director de la ESA, Josef Aschbacher
"¡Europa necesita hacer algo grande en el espacio!", asevera con convicción el comandante Thomas Pesquet , el astronauta europeo con más tiempo acumulado en órbita, robando el protagonismo a Emmanuel Macron en la reciente Cumbre Espacial del Grand Palais de París. A sus 48 años, Pesquet anunció su tercera misión rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS) el próximo año, recalcando que lo hará "de prestado" y gracias a los americanos, en la nave Dragon de SpaceX, propulsada por el cohete Falcon 9 (también de SpaceX) y en una misión auspiciada por la compañía privada Vast, con sede en Long Beach (California).
"Los americanos aman a la NASA por haber conseguido lo impensable, que fue poner al hombre en la Luna", recuerda Pesquet en declaraciones a El Mundo. "Los europeos necesitamos llegar a la Luna por nuestros propios medios. Tenemos que hacer algo que capture la imaginación y que tenga un efecto duradero. Necesitamos hablarle también a la gente, en su propio idioma, de lo importante que es el espacio para la vida en la Tierra. Y tenemos que cambiar la dinámica, como hizo la NASA, que ya no financia directamente las misiones, sino que recurre al sector privado y pregunta: '¿Quién puede hacerlo mejor?'".
Con los pies en la Tierra, Estados Unidos invierte entre cinco y seis veces más que Europa en el sector espacial. En dinero público, la diferencia es de 220 euros por ciudadano en EE. UU., frente a 15 euros en la UE. Los programas militares suponen el 46% del gasto público en el espacio, frente al 25% de Francia, sin ir más lejos. El país puntero de Europa cuenta con 546 compañías privadas aeroespaciales, frente a las 5.600 registradas en Estados Unidos, una diferencia de uno a diez.
La llave del espacio sigue estando en Washington, y así se explican las presiones de la Casa Blanca, que mandó un mensaje inequívoco a las compañías norteamericanas a través de la Oficina de Política Científica y Tecnológica: su presencia en la cumbre espacial de Macron sería vista como un respaldo a las políticas europeas que rechaza Donald Trump. SpaceX (Elon Musk) y Blue Origin (Jeff Bezos) se plegaron y decidieron desertar, como también lo hicieron las startups Stoke Space y Starcloud. Al desplante estadounidense se unió la ausencia del canciller Friedrich Merz, alimentando de paso las especulaciones sobre la rivalidad interna entre Francia y Alemania en el espacio y en la defensa.
París defiende ante todo la "prioridad europea", mientras Berlín reclama cierta independencia y está más abierta a colaborar con proveedores norteamericanos . El lanzamiento esta misma semana del cohete de la compañía alemana Isar Aerospace desde el puerto espacial noruego de Andøya (como alternativa al de Kourou, en la Guayana Francesa) ha tenido también su carga simbólica.
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