El secuestro de un príncipe emiratí que llenó las arcas de la rama más temida de Al Qaeda
El secuestro fue redondo.
Ocurrió el pasado 26 de septiembre.
Un grupo de hombres armados en motocicletas y pickup asaltaron una hacienda al sur de Bamako, la capital de Malí.
Los atacantes, que arrasaron con el hangar de la finca, eran miembros de JNIM, siglas en árabe (transliterado) del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes , organización terrorista vinculada a Al Qaeda que acampa en el Sahel.
Tres rehenes: un indio, un paquistaní y un emiratí.
Este último era el pez gordo.
Se llama Ahmed bin Maktum bin Juma al Maktum, tiene 78 años y es miembro de la familia que rige el emirato de Dubái.
La negociación fue rápida a tenor de los tiempos de secuestro habituales.
A finales de octubre, Al Maktum y sus compañeros de cautiverio ya eran libres.
El pago, sin duda, ayudó a agilizar la operación.
JNIM, uno de los grupos terroristas más temidos y activos del mundo, recibió 50 millones de dólares, unos 43 millones de euros al cambio.
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