Ni leones ni tigres: en España viven dos especies de felinos salvajes que habitan sus bosques y campos
En España solo viven dos especies de felinos salvajes en libertad: el lince ibérico y el gato montés europeo.
El lince ibérico, exclusivo de la Península Ibérica, ha pasado de estar al borde de la extinción a superar los 2.600 ejemplares censados en España y Portugal.
El gato montés europeo es más discreto y difícil de detectar, con estimaciones históricas que apuntan a unos 30.000 individuos, aunque no existe un censo preciso.
Ambas especies enfrentan amenazas como la fragmentación del hábitat, atropellos, enfermedades y, en el caso del gato montés, la hibridación con gatos domésticos.
El supuesto avistamiento de un león en la Sierra de San Vicente , en Toledo, ha obligado esta semana a desplegar un dispositivo de búsqueda poco habitual. Un repartidor aseguró haber visto un animal de estas características cerca de Navamorcuende, lo que llevó a la Guardia Civil y al Seprona a movilizar patrullas, drones y un helicóptero.
La búsqueda terminó sin encontrar huellas , restos ni otros indicios que confirmasen que realmente se trataba de un león, algo que además resulta especialmente excepcional porque los únicos felinos salvajes que viven actualmente en libertad en la España peninsular son otros dos.
No hace falta viajar hasta África o adentrarse en las selvas asiáticas para encontrar felinos viviendo completamente en libertad. Los bosques, dehesas, montañas y campos españoles esconden dos especies salvajes muy diferentes entre sí y capaces de pasar prácticamente inadvertidas.
Son el lince ibérico (Lynx pardinus) y el gato montés europeo (Felis silvestris), los dos felinos silvestres presentes en la España peninsular. Uno se ha convertido en uno de los mayores éxitos recientes de la conservación europea; del otro, mucho más discreto, todavía resulta complicado saber incluso cuántos ejemplares quedan.
El más reconocible es también una especie que no existe de forma natural en ningún otro lugar del planeta fuera de la Península Ibérica . El lince ibérico es un felino de tamaño medio, fácilmente identificable por sus largas patas, cola corta, pelaje moteado, patillas y las características puntas negras de pelo que rematan sus orejas.
Durante años estuvo extraordinariamente cerca de desaparecer. A comienzos de este siglo sobrevivían menos de un centenar de ejemplares, concentrados fundamentalmente en Andalucía. La situación ha cambiado radicalmente gracias a la cría en cautividad, las reintroducciones, la recuperación del conejo y las actuaciones destinadas a conectar y mejorar sus hábitats.
Los últimos datos oficiales muestran la magnitud de esa recuperación. El censo correspondiente a 2025 contabilizó 2.663 linces ibéricos entre España y Portugal , un 10,9% más que el año anterior y prácticamente el doble que en 2021. De ellos, 2.269 se encontraban en España.
Castilla-La Mancha alberga actualmente el mayor número, con 1.051 ejemplares, seguida de Andalucía, con 885, y Extremadura, con 302. También se contabilizaron 19 en Murcia y 11 en Castilla y León, mientras un ejemplar permanecía asentado en el este de la Comunidad de Madrid.
Su expansión continúa incluso durante 2026.
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