Los meteorólogos coinciden: el calentamiento del Mediterráneo traerá tormentas más intensas en otoño
Las altas temperaturas del Mediterráneo aumentan la energía y la humedad, favoreciendo tormentas más intensas en otoño.
Estudios recientes muestran que el calentamiento del mar incrementa la intensidad y el volumen de las precipitaciones durante episodios de tormentas.
La AEMET prevé una alta probabilidad de precipitaciones intensas y temperaturas por encima de lo normal en España para los próximos meses.
El riesgo principal es la coincidencia de masas de aire frío con un Mediterráneo muy cálido, lo que puede provocar lluvias torrenciales en cortos periodos.
El verano todavía no ha terminado, pero los meteorólogos ya están mirando hacia el otoño. El motivo no se encuentra únicamente en la atmósfera: después de meses acumulando calor, el Mediterráneo llega a la recta final de agosto con temperaturas excepcionalmente elevadas y una enorme cantidad de energía almacenada.
Ese calor no significa que España vaya a sufrir necesariamente una DANA ni permite anticipar hoy dónde lloverá dentro de varias semanas. Pero sí puede hacer que, cuando aparezcan las condiciones atmosféricas adecuadas, las tormentas dispongan de más humedad y energía y descarguen precipitaciones más intensas.
“El Mediterráneo por sí solo no genera lluvias torrenciales, pero cuando llega una situación de inestabilidad aporta una enorme cantidad de energía y humedad”, explica a Cadena SER Murcia el meteorólogo Juan David Pérez. Frente a la costa murciana, el agua se encontraba esta semana cerca de los 29 ºC, alrededor de cuatro grados por encima de los valores habituales señalados para estas fechas.
La situación no afecta únicamente a Murcia. El Mediterráneo ha vuelto a registrar temperaturas extraordinarias durante este verano. Su temperatura media superficial alcanzó aproximadamente 27 ºC en julio de 2026, la más elevada registrada para ese mes, mientras una boya próxima a Mallorca llegó a medir unos 33 ºC a comienzos de agosto.
El problema aparece cuando todo ese calor acumulado coincide con una configuración atmosférica capaz de generar fuertes tormentas. A finales del verano y durante el otoño pueden llegar masas de aire considerablemente más frío en altura mientras el mar conserva todavía temperaturas muy elevadas.
Ese contraste favorece una atmósfera potencialmente más inestable. Al mismo tiempo, un mar caliente aumenta la evaporación y proporciona vapor de agua a las capas inferiores de la atmósfera. Si aparecen mecanismos capaces de elevar ese aire húmedo, las condiciones pueden favorecer tormentas especialmente eficientes a la hora de producir precipitaciones.
Por eso Pérez resume el peligro de las próximas semanas de otra manera: “El riesgo no está en que haya una DANA, sino en que coincida con un Mediterráneo cargado de energía”.
Existe una explicación física detrás. Por cada grado que aumenta la temperatura, la atmósfera puede contener aproximadamente un 7% más de vapor de agua , de acuerdo con la relación de Clausius-Clapeyron.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elespanol.com — el contenido pertenece a El Español Ciencia.