Tapia y Coello hacen en historia en Roland Garros consiguiendo su cuarto título consecutivo
Las instalaciones de Roland Garros cambiaban la raqueta de tenis por la pala para acoger una de las grandes citas de la temporada.
La Philippe-Chatrier se ha vestido de pádel para presenciar el superclásico del circuito: Arturo Coello y Agustín Tapia frente a Alejandro Galán y Fede Chingotto, la pareja número uno contra la número dos del mundo.Un escenario especialmente ligado a Tapia y Coello.
Los números uno han levantado por cuarta temporada consecutiva el Major de París, un torneo que han convertido prácticamente en su territorio particular.
Especialmente el argentino Agustín Tapia, que nunca ha perdido un partido en Roland Garros.Salvando las distancias, el dominio de Tapia en la tierra parisina comienza a recordar inevitablemente a la figura de Rafael Nadal .
El español convirtió Roland Garros en su casa y construyó allí una de las mayores historias de dominio que ha conocido el deporte.
Ahora, en una disciplina diferente y sobre el césped instalado en la Philippe-Chatrier, Tapia prolonga así su propia relación perfecta con el templo parisino.Pero enfrente estaban los grandes aspirantes a terminar con su reinado.
Alejandro Galán y Fede Chingotto volvían a encontrarse con Coello y Tapia en el partido que todos querían ver.
Dos parejas que protagonizan el gran duelo del pádel mundial y que se cruzaban de nuevo con uno de los títulos más prestigiosos del calendario en juego.Además del Major de París, la final tenía una importancia enorme en la lucha por el número uno de la Race, la clasificación que contabiliza exclusivamente los puntos obtenidos en los torneos disputados durante la temporada 2026.
Cada victoria adquiría todavía más valor en una batalla que puede resultar decisiva de cara al tramo final del año.La final comenzó con máxima igualdad, con ambas parejas firmes al servicio y sin conceder oportunidades al resto.
El marcador avanzó sin sobresaltos hasta el 3-2, con cada dupla manteniendo su saque y sin que ninguna consiguiera abrir una primera brecha en el encuentro.La igualdad continuó dominando el primer set.
En el séptimo juego llegaron las primeras oportunidades importantes para Galán y Chingotto, que dispusieron de bolas de break para adelantarse en el marcador.
Sin embargo, Tapia y Coello consiguieron salvarlas y mantener su servicio, prolongando el equilibrio en una primera manga cada vez más disputada.Todo ello ante una Philippe-Chatrier que lucía un ambiente espectacular, a la altura de una final entre las dos mejores parejas del mundo.
Las gradas del mítico escenario parisino acompañaban un superclásico que, por el momento, no encontraba dueño.Lo que Galán y Chingotto no habían podido aprovechar al resto, Tapia y Coello no lo perdonaron en el juego siguiente.
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