Italia libera 130.000 pulpos bebé en el Mediterráneo para combatir una amenaza invasora procedente de América
Una estrategia poco habitual comienza a tomar forma frente a uno de los problemas ecológicos que más preocupa a determinadas zonas del mar Mediterráneo .
En concreto, investigadores italianos están recurriendo al pulpo común , una especie autóctona y depredadora, para reforzar el equilibrio marino frente a la expansión del cangrejo azul , un crustáceo invasor procedente de América que ha aumentado con fuerza su presencia durante la última década.
La iniciativa recibe el nombre de Octo-Blu y está dirigida por la Universidad de Bolonia junto al gobierno de la región italiana de Emilia-Romaña.
El proyecto comenzó en 2024 con una fase experimental destinada a comprobar cómo criar pulpos durante sus primeras etapas de vida .
Tras ese trabajo previo, los científicos han comenzado a trasladar al medio natural ejemplares nacidos bajo condiciones controladas.
Durante este verano, el equipo ha liberado alrededor de 130.000 paralarvas de pulpo común frente a las localidades de Cesenatico y Riccione , dos áreas del Adriático afectadas por la presencia del cangrejo azul.
Los animales apenas miden unos milímetros después de nacer, por lo que los investigadores también han instalado refugios artificiales destinados a ofrecerles protección durante una fase especialmente vulnerable de su desarrollo.
Un depredador contra el cangrejo azul La lógica del proyecto se apoya en una relación natural entre ambas especies .
Cuando alcanza el tamaño adulto, el pulpo común puede alimentarse del cangrejo azul y contribuir así a limitar su expansión.
Según los responsables de Octo-Blu , un ejemplar de alrededor de 1 kg puede consumir, bajo condiciones óptimas, hasta cuatro cangrejos azules de tamaño medio al día , lo que convierte a este cefalópodo en un posible aliado para contener la población invasora.
Antonio Casalini , técnico de investigación en acuicultura de la Universidad de Bolonia, recalca que la iniciativa no consiste en incorporar otro organismo ajeno al ecosistema.
“ No estamos introduciendo una nueva especie , sino trabajando para reforzar la población de una especie autóctona que ya está presente de forma natural en el Adriático”, explica Casalini.
El objetivo, por tanto, es aumentar la presencia de un depredador que ya forma parte de la cadena trófica local .
Una estrategia con importantes límites El principal interrogante está en la supervivencia de los ejemplares liberados .
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