En busca de la sociedad ordenada
Ulrich Siegmund (nacido el 25 de octubre de 1990) se pasea a lomos de una motocicleta Simson asociada a los tiempos de la extinta RDA. Hace una semana arrasó en las elecciones del Estado federado de Sajonia-Anhalt, en la antigua Alemania del Este, prometiendo algo que nunca había visto (ya que el Muro de Berlín cayó el 9 de noviembre de 1989): una sociedad donde, al llegar la Navidad, todos compartían lo que tenían, en la que los rostros eran autóctonos y no de allende los mares, y cuyos niños jugaban en la calle con tranquilidad.
Siegmund vendió durante su campaña que reviviría lo que en realidad es la esencia de la 'Ostalgie' ('Ost', "Este"; 'Nostalgie', "Nostalgia"), una determinada forma de vida revestida hoy día de un aura de utopía, pero que en realidad ejerció la dureza y la falta de libertad que han quedado registrados para siempre en los libros de Historia. Y ahora, el partido de Siegmund, la ultraderecha AfD, utiliza ese recuerdo distorsionado de un mundo bajo la órbita soviética para llenar sacos de votos. Si Erich Honecker levantara la cabeza.....
Otro partido alemán, BSW, pero éste populista de izquierdas, utiliza también el antiguo modelo de organización germano-oriental para encandilar a los electores. Es más, a pesar de su disparidad ideológica con la AfD, se ha mostrado en los últimos días dispuesto a facilitarle el acceso al poder. ¿Por qué? Su propia líder, Sahra Wagenknecht , lo ha justificado así: "Los votantes de AfD y los de BSW son personas con preocupaciones similares: quieren una migración controlada y, sobre todo, quieren que la política vuelva a centrarse en ellos, que sus vidas sean la prioridad". Una vez más, la promesa de una concreta arquitectura social.
El nuevo combate político que se libra en el primer cuarto del siglo XXI no es de izquierda versus derecha, sino de las distintas concepciones de convivencia. Ya no se habla tanto de subir o bajar impuestos, sino de orden, seguridad o identidad, esto es, de los elementos que el ciudadano desea que impregnen su comunidad.
La situación alemana encuentra su reflejo en Italia . El pasado fin de semana, a orillas del Lago de Como, el ex general Roberto Vannacci participó en el prestigioso Foro The European House Ambrosetti. El país transalpino celebra elecciones la próxima primavera y el político en ascenso de extrema derecha se encuentra en cuarto lugar en los sondeos, apenas siete meses después del lanzamiento de su partido, Futuro Nazionale, autodefinido como "fuerza de derecha patriótica e identitaria" asentada en los "valores de la civilización católica".
Vannacci protagonizó un choque con el ex comisario europeo de 83 años Mario Monti , quien hizo ante el auditorio un juramento: "Por viejo que sea, dedicaré lo que queda de mi vida a detener este intento de reconstrucción de la retórica del fascismo". Ahora bien, el mensaje en el que insiste Vannacci para ganar cada vez más adeptos es el de su compromiso con una nueva concepción de la sociedad.
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