La Palma abre una nueva era en el estudio del Universo más extremo
El Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La Palma, se ha convertido este jueves en el epicentro mundial de la astrofísica de altas energías.
Doscientos cincuenta científicos e ingenieros venidos de todo el planeta se han reunido ahí para inaugurar el subconjunto de los cuatro Telescopios de Gran Tamaño (LST, por sus siglas en inglés), el corazón del futuro Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO).
Un hito tecnológico y científico que marca el inicio de una nueva era en la exploración del Universo más extremo y violento.Porque el cosmos está muy lejos de ser un lugar tranquilo.
En él existen fenómenos tan violentos que pueden acelerar partículas hasta energías inimaginables, agujeros negros que lanzan gigantescos chorros de materia, estrellas de neutrones que giran a velocidades vertiginosas y explosiones capaces de liberar en segundos más energía que el Sol en años.
Para estudiar esos procesos, la astronomía necesita mirar más allá de la luz que vemos con nuestros ojos.
Hablamos de rayos gamma, la forma de luz más energética que existe, que nos llega desde los rincones más profundos del espacio.
Afortunadamente para la vida en la Tierra, nuestra atmósfera actúa como un escudo protector y los absorbe antes de que alcancen la superficie.Pero, ¿cómo podemos estudiar entonces algo que no nos llega físicamente? La respuesta de los astrofísicos ha sido convertir el propio cielo en una pantalla gigante de detección.La atmósfera como pantallaCuando los rayos gamma alcanzan la Tierra, chocan violentamente contra las moléculas del aire , transfiriéndoles gran parte de su energía.
Esto provoca una 'cascada' de partículas subatómicas que viajan a través de la atmósfera a una velocidad superior a la de la luz en ese medio. (La física, en efecto, prohíbe que nada viaje más rápido que la luz en el vacío, pero sí es posible superarla en otros medios, como el aire o el agua).Es algo similar a lo que sucede cuando un avión de combate rompe la barrera del sonido y genera un potente estruendo supersónico.
Solo que estas partículas subatómicas, al romper la 'barrera de la luz' en el aire, emiten un brevísimo destello azulado, un relámpago que dura apenas unos nanosegundos y que se conoce como luz Cherenkov.Con su capacidad para reposicionarse en menos de 20 segundos, estas moles de 100 toneladas atraparán destellos efímeros casi en tiempo realLos telescopios LST están diseñados precisamente para captar estos rapidísimos destellos.
Para lograrlo, cuentan con unas dimensiones que impresionan: alcanzan los 45 metros de altura y poseen, cada uno, un espejo parabólico de 23 metros de diámetro, con una superficie reflectante de unos 400 metros cuadrados.
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