Parecen calas de una isla volcánica, pero están en Almería: arena oscura, agua transparente y montañas que llegan hasta el mar
Hay rincones que parecen sacados de una isla volcánica perdida en el océano.
Acantilados negros, aguas transparentes, montañas que se adentran en el mar.
No hace falta ir muy lejos para contemplar este tipo de paisajes.
En Almería, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar se esconde el conjunto volcánico más importante de España, y probablemente el paisaje geológico más singular de toda la Península.Todo empezó a fraguarse hace unos 12 millones de años, cuando se formó la Sierra de Cabo de Gata, un macizo de unos 45 kilómetros que es, en realidad, la parte visible de una enorme provincia volcánica que hoy queda casi por completo bajo el agua, entre el sureste español y el norte de África.
El resultado de tanto vulcanismo , mezclado con siglos de erosión y sedimentación, es una costa de formas imposibles, calas casi vírgenes y arrecifes de roca oscura que han convertido este trozo de Almería en un referente mundial para los geólogos.Justo en el punto geográfico exacto del Cabo de Gata aparece uno de sus rincones más fotografiados: el Arrecife de las Sirenas .
Cuenta la tradición que el nombre viene de las focas monje que vivían antiguamente en estos islotes, y que los marineros, desde lejos, confundían con sirenas.Playa de Los Genoveses en Cabo de Gata-Níjar ABCLas agujas de roca que sobresalen del mar no son otra cosa que antiguas chimeneas volcánicas, su color oscuro viene precisamente del material que expulsaron durante las erupciones.
Desde el mirador se aprecia perfectamente el contraste entre los acantilados y el agua cristalina, con un fondo marino que va del turquesa al verde intenso.Escondida entre las rocas se encuentra la Cala de Enmedio , uno de esos sitios que sorprenden nada más llegar.
Es una playa virgen, de arena fina y dorada, rodeada de formaciones volcánicas y dunas fosilizadas que se meten en el mar como si fueran lenguas de piedra.
El agua y el tiempo han ido esculpiendo pequeñas pozas naturales creando un paisaje de otro planteta.
Otro de los puntos más llamativos en Cabo de Gata-Níjar es la playa de los Genoveses.
Se trata de una una bahía amplísima, de más de un kilómetro, rodeada de dunas y de la vegetación típica del parque como pitas y chumberas.Junto al arenal se levanta el Morrón de los Genoveses, un cerro de origen volcánico desde cuya cima se ve toda la playa, San José y buena parte del parque.
En sus rocas se pueden distinguir flujos de lava, cubiertos después por sedimentos de dunas mucho más antiguas.Con apenas 400 metros, la Playa de Mónsul es quizá la estampa más reconocible de todo el parque.
Está flanqueada por una gran duna y por unas formaciones rocosas volcánicas espectaculares que enmarcan la playa como si fuera un cuadro.
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