Puig y la compra de Isdin: la pieza idónea a un precio que espera justificación
Si la primera impresión es lo que cuenta, el mercado ha dejado claro a Puig que no le convence su última maniobra.
Las caídas del 3% con que han reaccionado en la mañana de este martes las acciones del grupo catalán, tras anunciar la compra del 50% que no controlaba de Isdin pueden leerse como el enésimo revés para una compañía que en sus casi dos años y medio en bolsa se ha mostrado incapaz de sintonizar con los inversores .
Los recelos que manifestaban este martes los inversores partían de una idea casi unánime: los 1.200 millones de euros que Puig se ha comprometido a abonar por la mitad que no controlaba del grupo de cuidados de la piel parecen excesivos (Bestinver Securities valoraba el negocio hasta un 55% por debajo ).
Especialmente si se tiene en cuenta que las cifras de Isdin en 2025 transmitieron cierta idea de estancamiento –aunque atenuada con una buena primera mitad de 2026–, con unos ingresos planos, de 648 millones de euros, y una caída de ingresos del 14%, hasta los 57 millones.
"El precio pagado requiere sinergias significativas" , advertían los analistas de JB Capital, poniendo el foco en otra cuestión clave, que es la poca información suministrada por Puig sobre el impacto de la adquisición.
Sería precipitado, sin embargo, juzgar la operación por esa primera reacción del mercado (producida, además, en un contexto general de pesimismo ), descuidando las lógicas que parecen justificar el paso dado por Puig.
Puig cae un 3% en bolsa al valorar el mercado que ha sobrepagado al comprar el 50% de Isdin por 1.200 M Javier Melguizo Desembolsará 900 millones de euros en cuanto se cierre la operación, lo que se espera para el primer trimestre de 2027.
Después, a comienzos de 2029, abonará los 300 millones de euros restantes Conviene entender que la compañía presidida por Marc Puig ha hecho históricamente de las adquisiciones una herramienta esencial de su estrategia de crecimiento y que, desde hacía tiempo, el mercado venía especulando con cuál podría ser su próximo paso en este sentido, una vez frustrado el proyecto de integración con Estée Lauder.
La compañía, que ha tenido en su división de perfumes su principal seña de identidad y su más destacado motor de crecimiento, hacía tiempo que sentía la necesidad de abordar un movimiento que la reposicionara como una enseña del sector de belleza más equilibrada, en un momento en que el crecimiento de las fragancias parece haber perdido tracción.
Precisamente, en su último informe sobre la compañía, el pasado mes de agosto, los analistas de Citi señalaban entre los riesgos que encaraba Puig la posibilidad de que los negocios de cuidados de la piel y maquillaje tardaran en alcanzar una masa crítica antes de que se normalizaran los ritmos de crecimiento de las fragancias .
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