Ara Malikian encandila a Sevilla con su virtuosismo y su buen humor
La plaza de toros de la Real Maestranza volvió a convertirse este viernes en un escenario que fue más allá de lo taurino, como ya ocurriera el pasado jueves con el espectáculo inaugural de la Bienal de Flamenco.
Bajo una calurosa y húmeda noche sevillana que luego se fue refrescando, e l violín de Ara Malikian abrió una nueva edición de 'Noches de la Maestranza' con esa mezcla de virtuosismo, teatralidad y desbordante energía que ha convertido al músico libanés de origen armenio en uno de los intérpretes más reconocibles de la escena internacional.
Ante la calidad del artista libanés, que atesora ya una larga carrera de éxitos, los espectadores no quisieron perderse esta cita a pesar de que se vieron huecos tanto en el ruedo como en los tendidosMalikian, ataviado con un traje de chaqueta blanco, llegó a la capital hispalense y se ganó al respetable desde el primer momento con su gran sentido del humor .
De este modo, aseguró que tanto él como sus cuatro músicos están trabajando últimamente en bodas armenias, «que pueden llegar a durar seis días.
Por eso, he avisado a Juan Manuel, el portero de este recinto, para que les dejen salir y entrar aquí cuando quieran durante los próximos seis días».El libanés presentó su Intruso World Tour, un espectáculo concebido como un viaje íntimo por una identidad construida entre países, culturas y músicas.
El propio violinista ha explicado esta gira como una manera de transformar la sensación de no pertenecer del todo a ningún lugar en una celebración de la mezcla y de la libertad artística.Malikian hizo un homenaje a músicos que le han influido mucho, como Paganini, Piazzolla, Paco de Lucía y Jimmy HendrixEsa idea —la del músico que convierte el desarraigo en lenguaje universal— planeó desde el comienzo sobre un concierto en el que el violín volvió a ejercer de voz, de personaje y casi de narrador.
En un espacio de tanta carga simbólica como la Maestranza, Malikian encontró además un marco propicio para uno de los rasgos esenciales de sus directos: borrar fronteras.
No en vano, en su música caben la formación clásica, el rock, el flamenco, el jazz y sonoridades de distintas tradiciones, ensambladas no como una sucesión de estilos, sino como partes de una misma biografía musical.
Eso se mostró en sus originales homenajes a Paganini, Piazzolla, Paco de Lucía y Jimmy Hendrix.Hacia la mitad del recital, el libanés apeló de nuevo al sentido del humor para contar una anécdota de sus tiempos estudiantiles en Alemania, ya que allí se ganó la vida sobre el escenario de un bar sin hacer literalmente nada.
Esa 'buena' racha se rompió al tocar una noche el violín de una forma nada halagüeña, algo que terminó por enfadar al público.
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