Aleksander Pluskowski, sobre la Orden Teutónica: «Creó su propio país y fue más importante que los Templarios»
Los caminos del guerrero consagrado a Dios eran inescrutables.
En 1189, durante la Tercera Cruzada –esa que buscaba arrebatar Jerusalén a Saladino –, una nutrida unidad de caballeros germanos llegó a las puertas de Acre para colaborar en su asedio.
Pero, lo que son las cosas, prefirieron levantar un hospital improvisado bajo una vela de barco para atender a los heridos cristianos.
Aquel fue el germen de la Orden Teutónica, una hermandad a caballo entre la cruz y la espada, la oración y la guerra, que amasó un poder inconmensurable en los siglos siguientes y que terminó por levantar su propio estado en el Báltico.
Tipos duros y respetados… y, sin embargo, obviados de los libros tras diluirse en la historia.«La Orden Teutónica tuvo el poder de un país: hacía sus leyes, acuñaba su propia moneda, reclutaba a su ejército… Además, sus líderes eran electos, nada que ver con las monarquías de la época».
El británico Aleksander Pluskowski, historiador y catedrático en Arqueología Medieval formado en la Universidad de Cambridge, admite que está hasta el gorro de que esta hermandad haya caído en el olvido a pesar de haber revolucionado Europa –«reorganizaron las ciudades y hasta introdujeron nuevas técnicas agrarias»–; aunque en parte lo agradece, pues le ha permitido alumbrar un ensayo sin precedentes: 'La cruz negra' (Ático de los Libros) . «Fueron más importantes que los Templarios .
El problema fue que los nazis se apropiaron de su legado y su simbología», añade.
Eso les enterró en el pasado.Cruzadas bálticasHoy le proponemos un reto a Pluskowski: condensar nueve siglos de historia en una hora de entrevista... y lo acepta.
Los teutónicos, arranca, se convirtieron en una orden militar reconocida por el Papa en 1189.
Durante años estuvieron bajo el paraguas de los Templarios, aunque, para diferenciarse, portaban una cruz negra sobre el blasón blanco. «En principio, la Orden se involucró en muchos frentes: Tierra Santa , la frontera este del reino húngaro… Pero, como sus recursos eran muy limitados, fueron expulsados de la zona de Transilvania en cuatro décadas», señala.
A cambio, sus caballeros se ganaron la fama de guerreros feroces que, como recogieron las crónicas de la época, «aplastaban al enemigo» a toda costa.Y hete aquí que hallaron su lugar a comienzos del siglo XIII, cuando el duque de Mazovia, un príncipe polaco, les pidió ayuda para enfrentarse al conglomerado de pueblos paganos que resistían los envites de la Cruz en el Báltico.
El Gran Maestre Hermann von Salza aceptó, aunque con una condición: el derecho absoluto sobre los territorios conquistados… y el emperador Federico II aceptó.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.