El día después de autorizar el trasvase, el Tajo incumplía en Toledo su caudal mínimo
El Tajo vuelve a mostrar en Toledo su cara más preocupante en pleno verano.
Poco después de que la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura autorizara un nuevo envío de 87 hectómetros cúbicos al Levante —60 para agosto y otros 27 para septiembre—, el río se situó por debajo del caudal ecológico mínimo establecido para este tramo.
La autorización se produjo el 7 de agosto y, dos días después, el domingo 9, la estación de la Casa del Diamantista registró apenas 12,8 metros cúbicos por segundo, frente a los 13 que marca como mínimo la normativa.
Ya el día anterior, el 8 de agosto, llegó a registrar un caudal de 13,3 metros cúbicos por segundo, rozando el límite legal.La cifra puede parecer pequeña, pero adquiere otra dimensión cuando se observa el estado del cauce, que, a veces, parece un riachuelo a su paso por Toledo.
El problema, advierten los colectivos que llevan años siguiendo la evolución del río, no es únicamente que el Tajo pueda bajar puntualmente de los límites legales.
Es que, incluso cuando los cumple, el aspecto del río evidencia hasta qué punto esos mínimos resultan insuficientes para garantizar un cauce con unas condiciones ambientales adecuadas.Las imágenes que ofrece este verano el Tajo a su paso por Toledo son difíciles de conciliar con la idea de un río en buenas condiciones.
En el entorno del embarcadero de la senda ecológica, en la zona de los Molinos de Dacián, el agua ha retrocedido y deja al descubierto amplias superficies de piedra y barr.
En algunos puntos, la lámina de agua es tan reducida que permite incluso cruzar de una orilla a otra.El contraste es especialmente llamativo después de un invierno y una primavera con abundantes precipitaciones, que llegaron a disparar el caudal del Tajo hasta cifras superiores a los 448 metros cúbicos por segundo y provocaron la activación del nivel rojo.
Aquella imagen de un río crecido y con fuerza ha quedado atrás.
Con la llegada del verano, el agua ha vuelto a retirarse y reaparecen las islas fluviales en distintos puntos del cauce, especialmente en las inmediaciones del puente de Azarquiel y junto al puente de Alcántara.Los datos de la estación de la Casa del Diamantista permiten poner cifras a esa percepción.
El sábado 8 de agosto, el caudal alcanzó los 13,3 metros cúbicos por segundo.
Al día siguiente, domingo 9, descendió hasta los 12,8.
Es decir, 0,2 metros cúbicos por segundo por debajo del mínimo establecido para este periodo.
El registro se produjo poco antes de las once de la mañana.El episodio se produce precisamente cuando vuelve a ponerse sobre la mesa la relación entre la cantidad de agua que permanece en el Tajo y la que sale de su cabecera a través del trasvase.
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