La plantaron para comer hace 200 años y hoy es una pesadilla invasora que solo sucumbe ante drones y cochinillas
El guayabo fresa (Psidium cattleianum) llegó a Hawái en 1825 como una atractiva fuente de alimento, pero dos siglos después se ha convertido en una de las plantas invasoras más problemáticas del archipiélago .
Un estudio publicado en Biotropica ha analizado su expansión y las dificultades para contener una especie capaz de colonizar bosques tropicales con enorme facilidad .
Su fruto rojo, carnoso y comestible ayudó inicialmente a su expansión, aunque con el paso del tiempo aquella ventaja terminó convirtiéndose en un grave problema ecológico .
Originario del sureste de Brasil y vinculado a los bosques atlánticos , el guayabo fresa encontró en Hawái unas condiciones especialmente favorables.
La planta consiguió establecerse desde zonas próximas al nivel del mar hasta terrenos situados a unos 1.500 metros de altitud, incluso en lugares con regímenes de precipitaciones muy diferente s.
En 2021 llegó a ser considerada la segunda especie más abundante de las islas , una muestra del alcance que ha adquirido su invasión.
La expansión resulta especialmente difícil de frenar porque los animales consumen las guayabas y dispersan después sus semillas por nuevas áreas .
Cortar los ejemplares tampoco garantiza su eliminación, ya que el árbol puede rebrotar con fuerza.
La especie ha logrado formar masas densas capaces de desplazar a la vegetación autóctona y modificar el funcionamiento de los bosques , hasta el punto de que la UICN la incluye entre las 100 peores especies invasoras del mundo .
Un impacto directo sobre los bosques Las consecuencias van mucho más allá de la sustitución de unas plantas por otras .
Los bosques dominados por Psidium cattleianum pueden dificultar el crecimiento de especies nativas, favorecer la erosión y alterar la disponibilidad de agua.
Investigaciones de la Universidad de Hawái detectaron que las zonas infestadas pierden un 27% más de agua que los bosques nativos dominados por Ōhi'a lehua, una diferencia relevante para unas cuencas hidrográficas estrechamente ligadas a la conservación del ecosistema insular.
La fruta caída añade otro problema .
Su pulpa puede favorecer la proliferación de la mosca oriental de la fruta ( Bactrocera dorsalis ), una plaga agrícola capaz de afectar a más de 400 tipos de frutas y verduras .
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