El Gobierno frena la llegada a Andalucía de grandes proyectos de Inteligencia Artificial
Andalucía es la gran batería renovable de España, el pulmón energético de la Península Ibérica.
Las horas continuas de sol, la fortaleza del viento y su posición estratégica la convierten en el principal generador del país (el pasado año aportó el 24%).
Pero sus condiciones climáticas, por su ubicación geográfica, también representan un serio problema que se puede asumir como merma o afrontar como desafío.Los grandes centros tecnológicos consumen una enorme cantidad de energía.
Como nuevo reto, tanto desde la Unión Europea como en España se empiezan a tomar medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad medioambiental.El Gobierno de Pedro Sánchez ha elaborado un Real Decreto por el que se regulan los requisitos y que se encuentra en fase de trámite de audiencia.
La Junta de Andalucía ha presentado alegaciones (once en total) porque considera que la redacción de esta norma supone un freno a su desarrollo industrial y económico, y la pérdida del tren de las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial.Hasta 20 macroproyectos privados se encuentran en serio riesgo de quedar bloqueados por la nueva regulación y por tanto de no materializarse.
De esfumarse.
Un golpe que la Consejería cifra en alrededor de 10.000 millones de euros de inversión en riesgo, que se perderían.
De ahí la alarma que se ha encendido en la administración andaluza, temerosa de que tras asumir el coste territorial de la transición energética (ocupación de suelo, infraestructura de ubicación e impacto paisajístico), este proyecto de Real Decreto la sitúa «en la peor posición para capturar su valor industrial».Exigen flexibilidad normativaSon precisamente las altas temperaturas y las escasas reservas hídricas de esta tierra las que condicionan este crecimiento.
El Gobierno impone exigencias muy difíciles de cumplir o prácticamente inalcanzables para los territorios donde el calor aprieta, especialmente en verano (hasta los 46 grados).
Señala un PUE (uso de la energía) máximo transitorio de 1,15 y un WUE (uso del agua) máximo de 0,1.
Dejando tecnicismos al margen, debe hacer un esfuerzo mucho mayor para refrigerar los centros de datos en las épocas de calor, combinando la utilización de la electricidad con la del agua.
Es un equilibrio casi imposible que requeriría en todo caso de una inversión en adaptación mucho mayor y que podría hacer que la inversión dejara de resultar competitiva.
Aunque ofrezca energía renovable barata, se incrementarían los costes en refrigeración y agua, lo que provocaría la marcha a otros territorios.Andalucía comparte el objetivo de establecer exigentes estándares de sostenibilidad energética y responsabilidad.
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